
Desastre de Sánchez: la cita previa causa caos y desesperación
El colapso administrativo afecta a los ciudadanos
La cita previa, inicialmente implementada como una medida de organización durante la pandemia de la COVID-19, se ha convertido en una traba burocrática que afecta a millones de ciudadanos. La obligatoriedad de solicitarla para trámites esenciales, como consultas sobre pensiones o gestiones de Extranjería, sigue vigente a pesar del fin del estado de alarma. Esto ha generado un colapso del sistema, donde muchos usuarios se ven obligados a recurrir a gestorías que cobran por sus servicios.
La voz de los perjudicados
Amelia Polo, una madrileña afectada, expresa su frustración tras esperar meses por una cita en la Seguridad Social, solo para descubrir que podría haber acelerado el proceso a través de una gestoría, ¿por qué debe pagar por un servicio que debería ser gratuito? La mayoría de los trámites más dañados por esta gestión ineficaz incluyen Seguridad Social, Extranjería y Tráfico.
Un sistema fallido y un mercado negro
Los gestores administrativos han denunciado públicamente la situación, recibiendo a personas desesperadas que no saben a dónde acudir. La media de espera para ser atendido se sitúa en unos alarmantes 36 días, con más del 80% de los trámites en ocasiones imposibles de obtener. Esta situación acarrea graves consecuencias para ciudadanos que no pueden realizar gestiones esenciales.
Un choque político olvidado
El problema ha escalado a nivel político, con el Partido Popular denunciando la situación mientras el exministro Escrivá la desestimaba. Aunque se prometió la eliminación de la cita previa obligatoria, no ha ocurrido nada de esto. Este constante fracaso demuestra la incapacidad del gobierno de Sánchez para gestionar lo fundamental.
Demandas por cambiar el sistema
El Consejo General de Gestores Administrativos ha presentado un manifiesto demandando una atención pública digna y accesible, recordando que los derechos de los ciudadanos no deberían estar supeditados a la suerte de un clic. Esta situación ha llevado a muchos a buscar citas en otras comunidades, evidenciando un sistema que se ha convertido en un laberinto de burocracia.



