Una creciente acumulación de petróleo sancionado almacenado en buques en alta mar está comenzando a tensionar el mercado energético global. Los principales comerciantes internacionales detectan ya cambios en los diferenciales de precios y advierten de que esta “bolsa flotante” puede alterar el equilibrio entre oferta y demanda en los próximos meses.

Un fenómeno que no deja de crecer
Desde la imposición de sanciones energéticas a países como Rusia, Irán o Venezuela, parte del crudo exportado no encuentra compradores directos en los mercados occidentales.
El resultado: decenas de petroleros permanecen fondeados en distintos puntos estratégicos del planeta, almacenando millones de barriles a la espera de destino. Esta práctica, conocida como almacenamiento flotante, se ha convertido en una herramienta clave para sortear restricciones financieras y comerciales.
La “flota en la sombra” y el mercado paralelo
El fenómeno está ligado a la llamada “flota en la sombra”, compuesta por buques antiguos, cambios frecuentes de bandera y transacciones opacas que buscan esquivar los límites impuestos por sanciones internacionales.
Aunque el petróleo sigue fluyendo hacia Asia y otros mercados alternativos, el proceso es más complejo, lento y costoso. Eso genera distorsiones en los precios internacionales, especialmente en los crudos de referencia como el Brent.
Comerciantes energéticos apuntan a un cambio reciente en los spreads:
- Mayor volatilidad en contratos a corto plazo.
- Descuentos más amplios en crudos sancionados.
- Ajustes en rutas comerciales tradicionales.
Impacto en los precios y en Europa
La acumulación de petróleo en el mar crea una situación ambigua: por un lado, existe oferta disponible; por otro, esa oferta no siempre puede integrarse fácilmente en el mercado global.
Para Europa, que ha reducido drásticamente su dependencia del crudo ruso, la situación es delicada. Cualquier liberación repentina de grandes volúmenes almacenados podría presionar a la baja los precios internacionales, mientras que nuevas sanciones o bloqueos podrían provocar el efecto contrario.
Un riesgo geopolítico latente
Más allá del componente económico, esta bolsa de petróleo sancionado es un reflejo del nuevo mapa energético mundial. La fragmentación del comercio internacional está dando lugar a mercados paralelos y cadenas logísticas alternativas.
El riesgo es doble:
- Desestabilización de precios en momentos de tensión geopolítica.
- Incremento de riesgos ambientales por la utilización de buques antiguos y mantenimiento cuestionable.
En un contexto de guerras abiertas y rivalidad entre potencias, el crudo almacenado en el mar se convierte en un factor estratégico.
¿Una bomba de relojería energética?
La gran incógnita es cuánto tiempo puede mantenerse esta situación sin provocar un ajuste brusco. Si el volumen acumulado continúa creciendo, el mercado podría enfrentarse a un punto de inflexión.
El petróleo sancionado flotando en alta mar ya no es un fenómeno marginal: es una pieza central del nuevo orden energético global. Y los comerciantes lo saben.



