La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha defendido este jueves en la Asamblea su decisión de conceder la Medalla Internacional de la Comunidad a Estados Unidos con motivo de los 250 años de su independencia, en medio de fuertes críticas de la izquierda.

“Le vamos a dar la medalla a una nación por sus 250 años de independencia, esté en un gobierno o en otro”, reiteró Ayuso, reivindicando la necesidad de mantener los “puentes atlánticos” con EE. UU.
La izquierda acusa: “lado inmoral del mundo”
Desde el PSOE, su portavoz en la Asamblea cargó contra la decisión, acusando a Ayuso de “arrastrar a Madrid al lado inmoral del mundo”. También cuestionaron que se reivindique a Estados Unidos como “faro de la libertad” en plena polémica por actuaciones migratorias en ese país.
Más Madrid se sumó a las críticas. Su líder en la Cámara regional reprochó a la presidenta que trate de “despistar” con la medalla en medio de otras controversias políticas y legislativas.
Incluso se planteó como alternativa premiar al artista Bad Bunny, por su visibilidad internacional y sus mensajes críticos sobre la política migratoria estadounidense.
Ayuso responde: “Los gobiernos van y vienen”
La presidenta madrileña defendió que el reconocimiento es institucional y no partidista. “Los gobiernos van y vienen. No vamos a romper los puentes atlánticos”, insistió.
Ayuso vinculó la decisión a la historia común, los lazos económicos y culturales entre Madrid y Estados Unidos, y acusó al Gobierno central de deteriorar relaciones estratégicas sin debate suficiente en el Congreso.
En su intervención, también lanzó críticas a la política exterior del Ejecutivo de Pedro Sánchez, en un tono que elevó la tensión parlamentaria.
Un pleno electrizante
La sesión de control estuvo marcada por múltiples frentes:
- La crisis interna en el Partido Popular tras acusaciones en el ámbito municipal.
- La amenaza electoral de Vox, en ascenso en varios territorios.
- El debate sobre sanidad y la nueva legislación estatal.
Sin embargo, la medalla a EE. UU. concentró buena parte del enfrentamiento político.
Más que una medalla
Lo que parecía un gesto simbólico se ha convertido en un nuevo campo de batalla ideológico. Para Ayuso, es una cuestión de historia y alianza estratégica. Para la izquierda, supone una toma de posición política en un contexto internacional delicado.
La pregunta de fondo es clara:
¿Se trata de diplomacia institucional o de un gesto político con mensaje interno?



