El Mundial de fútbol arranca bajo una fuerte preocupación científica por el calor extremo, la humedad y las tormentas en Norteamérica, con posibles impactos en la seguridad y el rendimiento.

Calor, humedad y tormentas: el gran enemigo del Mundial
El Copa del Mundo de la FIFA 2026, organizado en Estados Unidos, México y Canadá, comenzará en un contexto climático especialmente preocupante. Según un informe de Reuters, el torneo estará expuesto a temperaturas por encima de la media, alta humedad y tormentas eléctricas capaces de retrasar o suspender partidos sin previo aviso.
Los pronósticos estacionales apuntan a un verano especialmente duro, con masas de aire húmedo procedentes del Golfo de México alimentando episodios de clima severo en varias sedes.
Riesgo directo para jugadores y aficionados
El problema no es solo la temperatura ambiental. Los expertos destacan el uso de la “temperatura del globo húmedo”, un indicador que mide el estrés térmico real del cuerpo humano combinando calor, humedad, viento y radiación solar.
Según los científicos citados, aproximadamente una cuarta parte de los partidos podría disputarse en condiciones que superan los límites de seguridad recomendados.
El profesor Chris Minson, especialista en fisiología del ejercicio, advierte que el cuerpo humano en alta competición genera un problema añadido:
“El 75% de la energía se convierte en calor durante el ejercicio”.
Cambio climático y rendimiento deportivo
Investigaciones de Climate Central señalan que el cambio climático está incrementando la probabilidad de que el calor afecte el rendimiento en 97 de los 104 partidos del torneo.
Uno de los encuentros más afectados sería el Uruguay–España en Guadalajara, con un 70% de probabilidad de impacto por calor, un aumento significativo respecto a escenarios sin cambio climático.
Además, casi la mitad de los partidos podrían superar los 28°C, un umbral que reduce la velocidad, la resistencia y la recuperación de los jugadores.
La altitud y la fatiga: otro factor crítico
A la ecuación se suma la altitud de Ciudad de México (2 240 metros), que podría complicar la adaptación física de equipos que llegan desde zonas más bajas.
Expertos alertan de que la combinación de calor + humedad + altitud podría alterar el ritmo habitual del fútbol moderno, favoreciendo partidos más lentos y tácticos.
La FIFA responde con medidas de emergencia
Ante este escenario, la FIFA ha anunciado pausas obligatorias de hidratación de tres minutos por tiempo y contempla medidas adicionales como:
- Parones por calor extremo
- Reprogramación de partidos
- Infraestructura de refrigeración en estadios
Algunas sedes cuentan incluso con techos retráctiles y sistemas de climatización, aunque los científicos consideran que podrían no ser suficientes.
Científicos piden medidas más duras
El profesor Minson ha ido más allá y propone protocolos más estrictos:
- Suspender partidos con WBGT ≥ 26°C
- Posponer encuentros entre 28°C y 30°C
- Aumentar descansos a seis minutos
- Zonas de enfriamiento con hielo
También alerta de riesgos graves:
“Si un jugador pierde la consciencia o no piensa con claridad, hay que intervenir inmediatamente”.
Un Mundial bajo presión logística y climática
Más allá del espectáculo deportivo, el torneo se convierte en una prueba de resistencia organizativa para la FIFA, que deberá equilibrar seguridad, calendario y presión comercial.
El debate está abierto: ¿está preparado el fútbol moderno para un escenario climático cada vez más extremo o se están infravalorando los riesgos reales del calor en la élite deportiva?



