
Aída y vuelta: la pirueta meta de Paco León divide
La serie que no termina: nostalgia, reproches y un humor bajo revisión
Aída y vuelta llega como una comedia española que continúa la historia de la mítica Aída, pero con un giro de ciencia-ficción tan simple como incómodo: ¿qué pasaría si la serie nunca hubiera acabado y, años después, sus protagonistas –Carmen Machi, Paco León, Pepe Viyuela– estuvieran hartos de las peripecias de sus propios personajes?
La película está dirigida por Paco León, que además vuelve a ponerse en la piel del inolvidable Luisma. El planteamiento apuesta por la «ficción dentro de la ficción»: los actores se interpretan a sí mismos durante el rodaje de un capítulo de Aída, uno en el que estallan tensiones acumuladas tras años y temporadas de convivencia profesional.
Ficción dentro de la ficción: cuando el personaje se come al actor
El resultado, según el enfoque que recupera esta propuesta, es una comedia de enredo construida a base de reproches, malentendidos, exabruptos y una dosis evidente de nostalgia. En el fondo, Aída y vuelta intenta hacer lo mismo que hizo la serie: convertir el choque de egos, la familia disfuncional y el barrio como escenario en una trituradora de gags.
El debate de fondo: el humor de ayer frente al clima de hoy
Pero aquí aparece el elefante en la habitación: la película introduce, aunque sea de forma lateral, una reflexión sobre cómo ha cambiado el humor. Y es precisamente ahí donde se abre el debate que muchos esquivan: cuando una comedia popular vuelve, no solo compite con el recuerdo del espectador, también con un contexto cultural más vigilante, más moralizante y menos dispuesto a aceptar lo incorrecto como parte del chiste.
Todo esto lo cuenta Juanma González en una nueva crítica para el canal @LDCultura en YouTube, donde repasa las claves de esta cabriola narrativa y el pulso entre la nostalgia y la incomodidad.



