jueves, marzo 5, 2026
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Irán: represión, oposición rota y asesinatos en el exilio

Irán: represión, oposición rota y asesinatos en el exilio

EE.UU. e Israel golpean al régimen mientras la calle teme otra matanza

La ofensiva de las últimas horas de EE.UU. e Israel contra instalaciones y dirigentes iraníes vuelve a situar a Teherán en el foco regional justo cuando el régimen intenta proyectar fuerza hacia fuera, pero dentro se enfrenta a una población agotada, asustada por lo que pueda ocurrir en los próximos días y marcada por la represión de enero, descrita como la más sangrienta en décadas.

Según cifras oficiales citadas en la información de origen, el Gobierno reconoció 3 117 muertos durante las manifestaciones tras semanas de movilizaciones por la crisis económica y tensiones sociales. Pero médicos, equipos de emergencia y ONGs, basándose en datos hospitalarios y testimonios, elevaron las estimaciones hasta 30 000 fallecidos, un número que sigue siendo imposible de verificar con precisión.

Fariba Ehsan, presidenta en España de la Asociación Iraní de Derechos Humanos, resumió la trampa en la que vive la población: entre las balas del régimen y los bombardeos. Su conclusión es demoledora: muchos iraníes quieren acabar con el Gobierno, pero no ven cómo.

Qué, quién, cuándo, dónde, cómo y por qué (los hechos clave)

Qué: recrudecen las tensiones por los ataques de EE.UU. e Israel y el régimen iraní endurece su discurso mientras persiste el recuerdo de una represión masiva reciente.
Quién: el líder supremo Alí Jamenei, el Gobierno iraní (incluido el presidente Masoud Pezeshkian), manifestantes iraníes, opositores en el exilio, analistas como Meir Javedanfar y Emiliano García Coso.
Cuándo: punto de inflexión el 9 de enero, cuando Jamenei ordenó aplastar las protestas; la escalada actual coincide con la ofensiva de las últimas horas.
Dónde: en Irán (protestas en unos 4 000 puntos) y fuera (asesinatos e intentos en países como Francia, Alemania, EE.UU. o España).
Cómo: fuego real, apagones totales de internet y violencia estatal; en el exterior, operaciones de intimidación y ataques atribuidos a estructuras del régimen.
Por qué: crisis económica, deterioro de servicios, desgaste social y un sistema que interpreta cualquier protesta como amenaza existencial y la vincula a una conspiración occidental.

Una oposición sin mando: prisión dentro, peleas fuera

La brutalidad del Estado contrasta con la forma del movimiento: protestas descentralizadas y sin dirección unificada. Tras 47 años de represión, no hay partidos libres ni libertad de expresión, y los opositores relevantes acaban en prisión, según denuncias recogidas en el material de base. Incluso una Premio Nobel de la Paz de 2023 estaría en estado crítico, según las mismas fuentes.

En paralelo, la oposición en el exilio multiplica la fractura: confluyen corrientes nacionalistas, monárquicas, republicanas, izquierdistas y movimientos étnicos. Los intentos de unificar plataformas tras las protestas de 2022 se hundieron por rivalidades y desacuerdos estratégicos. Figuras como Reza Pahlavi concentran visibilidad en la diáspora, pero con escasa base interna y rechazo de otros sectores. La Organización Muyahidín del Pueblo (MEK), liderada por Maryam Rajavi, mantiene una red internacional activa, pero arrastra rechazo por su pasado.

El régimen se escuda en el enemigo exterior (y usa el terror fuera)

Teherán sostiene que las protestas fueron instrumentalizadas por ‘células terroristas externas’, con participación del Mossad y dirección desde Washington y Tel Aviv. La Misión iraní ante la ONU lo enmarca como un supuesto manual de ‘cambio de régimen’ basado en sanciones, amenazas y caos.

Pero la otra cara del relato oficial es la que asoma cuando se repasan las operaciones en el extranjero. Según una investigación de Iran Human Rights, más de medio centenar de políticos han sido asesinados en el exilio desde 1979. El primer caso citado es el de Shahriar Shafiq, sobrino del sha, en París en diciembre de 1979.

En España, el exvicepresidente del Parlamento Europeo Alejo Vidal-Quadras fue víctima de un intento de asesinato que, según autos judiciales, estaría motivado por su ‘oposición al régimen iraní’. La instrucción del juez Santiago Pedraz acordó el procesamiento de ocho personas por organización criminal y tentativa de asesinato con finalidad terrorista. Vidal-Quadras atribuye el motivo a su colaboración con el Consejo Nacional de Resistencia de Irán.

El material de origen apunta a la implicación del Ministerio de Inteligencia, los Guardianes de la Revolución (designados como organización terrorista por la UE) y su brazo exterior, la Fuerza Quds, que recurriría a intermediarios como Hezbolá o redes criminales. Tras la muerte de Qasem Soleimani en enero de 2020, se habría intensificado la campaña, ampliando objetivos a periodistas, activistas, israelíes y ex altos cargos estadounidenses, como planes contra Mike Pompeo y John Bolton.

Lectura incómoda para Occidente: el vacío que deja la fragmentación

Los analistas citados advierten de un punto que incomoda: el malestar económico no garantiza una transición, especialmente cuando los precedentes regionales de caída de regímenes han terminado en guerras civiles o nuevas dictaduras. Emiliano García Coso sugiere que un proceso de transición exigiría separar el Estado de la autoridad religiosa y recortar los poderes del ayatolá, que controla las decisiones estratégicas.

En esa asimetría se explica la supervivencia del sistema: represión indiscriminada dentro y violencia selectiva fuera frente a una sociedad movilizada pero políticamente rota. La pregunta ya no es si hay descontento, sino si el régimen puede seguir sosteniéndose si la presión interna se cruza con una escalada militar externa como la actual.

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