
Empleo: enero destruye 270 782 puestos, peor desde 2012
El ‘efecto Navidad’ vuelve a dejar un agujero laboral mientras el Gobierno se agarra al maquillaje estadístico
El mercado laboral español arrancó enero de 2026 con un desplome de 270 782 empleos de media respecto a diciembre, el peor dato para un mes de enero desde 2012. También subió el paro registrado: 30 392 personas más se inscribieron en el SEPE, en su mayoría mujeres. La caída se concentra, una vez más, en sectores estacionales como hostelería y comercio.
El Ministerio de Seguridad Social reconoce un retroceso del empleo del 1,24% y lo atribuye a un enero ‘especialmente adverso’ por la climatología, según el departamento que dirige Elma Saiz. Pero el patrón se repite: desde que hay serie histórica, en todos los eneros cae la afiliación por el fin de los contratos de la campaña navideña.
Aun así, la afiliación media se mantiene por encima de 21,5 millones de trabajadores, el nivel más alto para este mes. Y el total de afiliados cerró enero con 21 573 632, la cifra más elevada en la serie histórica para un enero: 477 818 más que hace un año (+2,3%). El paro total queda en 2 439 062, por debajo de 2,5 millones, el dato más bajo para este mes en 17 años.
La letra pequeña: más paro, menos afiliación y golpe a las mujeres
La destrucción de empleo volvió a cebarse con las mujeres: hay 141 514 afiliadas menos que el mes anterior, aunque el total sigue por encima de 10 352 780. En hombres, enero cerró con 129 267 afiliados menos, hasta 11 491 634. En paralelo, el paro registrado sube en 30 392 personas, aunque aún hay 160 381 parados menos que hace un año.
ANÁLISIS CRÍTICO
El relato oficial intenta tapar el golpe con dos muletas: récords ‘para este mes’ y cifras desestacionalizadas. En términos desestacionalizados (sin efecto calendario), la afiliación sube 17 311 personas hasta 21 885 039 (máximo histórico) y el paro baja en 25 402. Es decir, el Gobierno se refugia en la estadística ‘limpia’ mientras los datos reales del mes enseñan el mismo problema de fondo: un mercado laboral demasiado dependiente de campañas temporales y del consumo estacional.
Y la pregunta incómoda sigue ahí: si cada enero se repite el batacazo tras la Navidad, ¿por qué el debate político se limita a celebrar récords nominales en lugar de afrontar la fragilidad del empleo que se crea? El peor enero desde 2012 no es solo un número: es una señal de que la economía necesita menos propaganda y más estabilidad laboral.



