
Feijóo exige a Sánchez en el Senado: ‘España colapsa’
El PP acusa a Moncloa de esconderse tras Puente tras 45 muertos
Alberto Núñez Feijóo acusa a Pedro Sánchez de usar al ministro de Transportes, Óscar Puente, como ‘cortafuegos’ para apartarse de la primera línea tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), donde murieron 45 personas. El líder del PP exige que el presidente comparezca ‘ya’ en el Senado y ha anunciado que el Grupo Popular solicitará una comparecencia ‘urgente’ esta misma semana en el Pleno.
Feijóo critica que Sánchez haya anunciado una comparecencia a petición propia en el Congreso para abordar no solo Adamuz, sino también los siniestros de Gelida (Barcelona) y el último Consejo Europeo. El PP pide que la explicación sea exclusiva sobre la situación ferroviaria, para evitar un ‘totum revolutum’ que, a su juicio, diluye responsabilidades.
Soberbia, propaganda y un ministro como escudo
En declaraciones en la COPE, Feijóo sostiene que el Gobierno está saturando a la opinión pública con ‘datos para confundir’ y reprocha la ‘soberbia’ de Sánchez por salir en defensa de Puente en un mitin en Aragón, elogiándole por ‘dar la cara desde el primer momento’ cuando, según el líder popular, aún había víctimas ‘sin enterrar’.
Feijóo llega a afirmar que Puente no debería sentarse este martes en el Consejo de Ministros y remacha la idea de que Sánchez no puede exigir dimisiones ‘por falta de gestión o por mentir’ porque eso le obligaría a aplicarse el mismo criterio. Su tesis: Moncloa necesita un ‘cortafuegos’ mediático y político, y Puente encaja por su perfil polémico.
Responsabilidades políticas en el punto de mira
Puente pidió recientemente que no se le compare con el expresidente valenciano Carlos Mazón por la gestión de la dana, alegando que él sí está dando cuentas. Feijóo replica que la comparación pertinente es con Salomé Pradas, exconsejera de Emergencias de la Comunidad Valenciana, que ‘dimitió’. Y subraya: ‘Es el accidente más grave AVE historia y nadie asume responsabilidad’.
El líder del PP denuncia además un país ‘ya colapsando’, citando la huelga de maquinistas y la huelga de médicos convocadas, y lanza una acusación política directa: la conservación de autovías y vías férreas estaría en su peor momento pese a que ‘hay más dinero que nunca’. Concluye que el mantenimiento ‘no da votos’ y por eso se abandona.
En paralelo, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, vuelve a exigir la dimisión de Sánchez y Puente por su ‘responsabilidad’ en el accidente. Según Ayuso, la etapa de Puente en el ministerio se ha caracterizado por ‘ocurrencias’ e ‘insultos’ y le acusa de buscar culpables externos —empresas, instituciones y medios— mientras incurre en ‘continuas contradicciones’.
La versión de Puente: el raíl era ‘nuevo’ y la inspección no lo vería
Por su parte, Óscar Puente declaró este lunes en TVE que el raíl que se rompió y provocó el descarrilamiento del tren de Iryo en Adamuz está identificado como ‘nuevo’, con numeración, fabricado en 2023, suministrado en 2024 e instalado en ese punto en mayo y junio de 2025. Con ello respondió a informaciones que atribuían al tramo afectado una fecha de 1989.
Puente añadió que en ese tramo hay otros elementos de la época inicial de la alta velocidad Madrid-Sevilla, pero defendió que la vía se ha renovado ‘de manera integral’. También sostuvo que, incluso con una auscultación el día anterior, ‘no se habría visto nada’.
Sobre Cataluña, no descartó la ‘hipótesis del ciberataque’ tras las interrupciones del servicio de Rodalies por una incidencia en la Estación de Francia. A su vez, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun (Sumar), calificó de ‘intolerable’ la situación y reclamó a Transportes y Adif una solución inmediata para casi medio millón de pasajeros afectados.
Análisis crítico: una crisis que Moncloa no logra contener
La oposición busca acotar el foco a una pregunta política incómoda: quién responde cuando falla el Estado en servicios esenciales. Feijóo intenta forzar un escenario de rendición de cuentas en el Senado y denuncia una estrategia de comunicación orientada a dispersar el debate. El Gobierno, por su parte, defiende la gestión de Puente y pone el énfasis en el origen técnico del siniestro y en la cronología del material instalado.
Con 45 fallecidos y una red ferroviaria bajo presión por incidencias y conflictos laborales, el choque no es solo por el qué pasó en Adamuz, sino por el cómo se asumen —o se evitan— las responsabilidades políticas en plena tormenta.



