domingo, marzo 8, 2026
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Una maravilla efímera en el Pas de la Casa

Tras dos años sin poder celebrarse por falta de nevadas suficientes, el concurso de esculturas de nieve del Pas de la Casa regresó este domingo en su vigésima edición, consolidándose como una de las citas artísticas más singulares del invierno andorrano.

En esta ocasión participaron doce equipos distribuidos en dos categorías —profesionales y estudiantes— con seis parejas en cada una. Un jurado especializado eligió a los ganadores, mientras que el público asistente también otorgó un premio especial a la obra más original.

Categoría profesional: mitología ibérica en nieve

Los vencedores en la categoría de profesionales fueron Arnau Orobitg y Mandarine Stillwagoon, quienes revalidaron el título obtenido en 2023.

La temática de este año fue la mitología ibérica, y su obra, titulada Therion, reinterpretó la mítica Bicha de Balazote. Según explicó Orobitg, trabajar con nieve supone un reto constante, especialmente cuando las temperaturas no favorecen la compactación del material.

“El truco está en jugar con las sombras para dar volumen”, señaló el escultor, quien subrayó que más que una competencia, el certamen es “una exposición en la que todos compartimos nuestro arte”.

Categoría estudiantes: debut y triunfo

En la categoría estudiantil, los ganadores fueron David Delgado y Claudia Portolés, alumnos de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona. Para ambos era su primera experiencia esculpiendo en nieve —e incluso participando en un concurso—.

Su obra representó a la Pesanta, figura de la tradición catalana que, según la leyenda, se posa sobre las personas mientras duermen y les provoca pesadillas.

Los jóvenes artistas destacaron que la experiencia les permitió aprender de los profesionales, especialmente en el uso de herramientas, ya que ellos mismos fabricaron las suyas de manera artesanal.

Premio del público: el Cuélebre

El premio del público fue para la escultura Cuélebre, de Joan Pradell y Valentina Marotta. La obra representaba al Cuélebre, una serpiente alada de la mitología asturiana, destacando por la minuciosidad de sus detalles y la fuerza de su composición.

En la clasificación general, esta pieza obtuvo el tercer lugar.


El concurso volvió a demostrar que, aunque efímeras, las esculturas de nieve pueden convertirse en auténticas obras de arte capaces de transformar el paisaje invernal en una galería al aire libre.

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