miércoles, enero 14, 2026
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Trump y Putin negocian alto el fuego sin Ucrania: ¿traición o pragmatismo?

Donald Trump y Vladimir Putin se reunirán en Alaska para negociar un posible acuerdo de alto el fuego en Ucrania, excluyendo a Zelenskiy de la mesa. El expresidente estadounidense busca presentarse como pacificador mundial, mientras Europa y Kiev temen una cesión implícita a los intereses rusos.

Cumbre de alto voltaje: Alaska se convierte en el nuevo eje de poder global

En una base militar de la Guerra Fría, a las 19:00 GMT, Trump y Putin celebrarán su primer cara a cara desde que el líder republicano regresó a la Casa Blanca. El objetivo declarado: negociar un cese del fuego en Ucrania tras más de tres años de conflicto que ha cobrado miles de vidas y reconfigurado la geopolítica europea.

Pero la polémica ya está servida: el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskiy, ha sido excluido de las conversaciones, lo que ha provocado indignación en Kiev y fuertes críticas en Bruselas y Varsovia. Para muchos, este movimiento es una concesión encubierta a Moscú que podría cristalizar la ocupación rusa de una quinta parte del territorio ucraniano.

¿Trump mediador o traidor?

Trump, que ha calificado la guerra como un «baño de sangre innecesario», busca proyectar una imagen de pacificador global, incluso con aspiraciones al Premio Nobel de la Paz. Su equipo insiste en que una posterior cumbre tripartita con Zelenskiy está en agenda, pero la exclusión inicial ya ha encendido todas las alarmas.

El expresidente republicano ha reconocido que el conflicto ha resultado ser un «hueso más duro de roer» de lo esperado. Sin embargo, confía en que la reunión de hoy siente las bases para una desescalada que le otorgue un rédito político inmediato y una victoria mediática internacional.

Putin gana terreno con solo sentarse a la mesa

Para el Kremlin, la simple existencia de esta cumbre es ya una victoria estratégica. Putin podrá vender en casa que Occidente ha abandonado su política de aislamiento, y que Rusia vuelve a ocupar un lugar central en las negociaciones mundiales.

Fuentes rusas apuntan a que Moscú estaría dispuesta a congelar el conflicto si se dan dos condiciones clave: un compromiso legal de frenar la expansión de la OTAN hacia el este, y un alivio parcial de las sanciones occidentales. La debilidad económica rusa, golpeada por el esfuerzo bélico, juega un papel crucial en esta disposición negociadora.

Además, el propio Putin ha puesto sobre la mesa una nueva propuesta de control de armas nucleares, una jugada que busca abrir un nuevo eje de diálogo y reforzar su imagen como estadista.

Zelenskiy queda fuera del juego

El gran ausente es Volodymyr Zelenskiy, que exige participar en toda negociación que afecte la soberanía de Ucrania. Aunque Trump habló con él días antes y supuestamente respaldó la necesidad de garantizar la seguridad de Kiev, la decisión de dejarlo fuera de la cumbre principal ha generado profundo malestar en el Gobierno ucraniano.

Europa teme un acuerdo de paz artificial, que congele las líneas actuales del frente, con lo que se normalizaría el control ruso sobre regiones clave del Donbás, Jersón y Zaporiyia, sin que Ucrania recupere su integridad territorial.

Un giro en la guerra… sin Europa

La cumbre también deja fuera a los principales aliados europeos de Kiev. Trump parece decidido a tomar decisiones unilaterales al más puro estilo “America First”, ignorando la arquitectura multilateral que ha sostenido el respaldo a Ucrania desde 2022.

El hecho de que Putin haya llegado a Alaska con su canciller Sergei Lavrov vestido con una sudadera de la URSS añade un tono simbólico inquietante: Rusia no cede ni un ápice en su narrativa imperial, y busca legitimar su influencia por otros medios.

Cierre editorial: ¿paz o claudicación?

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