En vísperas de una de las cumbres más tensas de los últimos años, Donald Trump ha advertido que no estará satisfecho si no se acuerda un alto el fuego inmediato en Ucrania durante su reunión de este viernes con Vladímir Putin en Alaska.
Una presión directa antes de la cumbre
Desde el Air Force One, rumbo a Anchorage, Trump fue tajante:
“Quiero ver un alto el fuego rápidamente. Europa no me va a decir qué hacer, pero obviamente participarán, al igual que Zelenski”.
El presidente estadounidense insistió en que su objetivo es detener las matanzas, aunque advirtió que se marchará si la reunión “no sale bien”:
“Creo que va a salir muy bien y, si no, me iré a casa rápidamente”.
La cita está programada para las 11:00 hora local en la Base Militar Conjunta Elmendorf-Richardson.
La estrategia de Trump: presión y protagonismo
Trump ha marcado distancia con la postura europea:
“Esto no tiene que ver con Europa. Europa no me va a decir qué hacer”.
Planea hablar con Zelenski y líderes europeos después de la cumbre, aunque subrayó que Estados Unidos “no está aportando dinero, sino ganando dinero” mediante la venta de armas a la OTAN.
Este enfoque refleja una diplomacia centrada en intereses económicos y protagonismo personal, más que en consensos multilaterales.
Putin, su plan y la advertencia europea
Por su parte, Putin busca imponer una paz a su medida, consolidando su control sobre Donetsk, Lugansk y Crimea, y fracturando la unidad europea. Zelenski, en una ronda de llamadas previas con líderes de la UE, pidió apoyo firme para evitar ceder esos territorios.
El general Alexus Grynkewich, comandante de la OTAN para Europa, se encuentra en Alaska para asesorar militarmente a Trump y al secretario de Defensa Pete Hegseth, defendiendo que Kiev necesita refuerzos militares inmediatos y alertando del riesgo estratégico que representa Rusia.
Un pulso geopolítico en tiempo real
La reunión de Alaska no es solo un encuentro bilateral: es una prueba de fuerza diplomática y militar que definirá el papel de Estados Unidos en la guerra de Ucrania y pondrá a prueba la cohesión de la OTAN.
La incógnita es si Trump será capaz de arrancar un acuerdo real o si esta cumbre quedará como otro episodio de espectáculo político sin resultados tangibles.



