El presidente de EE.UU. acusa a la Unión Europea de “discriminación sistemática” contra las tecnológicas americanas y lanza una advertencia comercial directa a Bruselas.

Bruselas impone récord de sanción a Google y desata la ira de Trump
La Comisión Europea ha impuesto una sanción histórica a Google (Alphabet), de 2 950 millones de euros, acusándola de prácticas monopolísticas. La multa equivale al 0,9 % de sus ingresos globales y convierte al gigante tecnológico en la empresa más multada por Bruselas hasta la fecha.
Pero la respuesta de Donald Trump no se ha hecho esperar. El presidente de EE.UU. ha calificado la acción como una “práctica discriminatoria contra empresas estadounidenses” y ha lanzado una amenaza directa:
“La Unión Europea debe poner fin a estas acciones INMEDIATAMENTE”.
Trump: “No toleraremos ataques contra nuestras empresas”
Desde su red Truth Social, Trump detalló que Google ya ha pagado más de 16 500 millones de dólares en reclamaciones e impuestos injustificados en Europa:
“Esto no es regulación. Es una campaña de acoso económico contra nuestras empresas”, sentenció.
El republicano advirtió que su Administración ya estudia nuevos aranceles comerciales contra productos europeos si Bruselas insiste en castigar a las tecnológicas de EE.UU., en una clara señal de que la tensión transatlántica está escalando.
Europa aplica ideología, no justicia económica
Mientras el comisario de Comercio europeo, Maros Sefcovic, intentaba frenar la sanción por temor a represalias de EE.UU., fue la española Teresa Ribera, comisaria de Competencia, quien defendió la multa asegurando que
“las instituciones públicas deben actuar contra los abusos de poder”.
Una declaración que muchos en EE.UU. interpretan como retórica intervencionista, propia de una UE burocrática y antiempresa, más centrada en controlar que en competir.
Google responde: recurrirá la sanción
Desde Google, la vicepresidenta de Asuntos Regulatorios, Lee-Anne Mullholland, ha confirmado que la compañía recurrirá la multa, calificándola de
“injustificada y desproporcionada”.
La empresa acaba de lograr una victoria en Estados Unidos, donde un juez dictaminó que aunque hubo prácticas monopolísticas, no será obligada a desmantelar su navegador Chrome, provocando una subida del 9 % en bolsa. Esto ha dejado en evidencia la diferencia de criterio entre ambos lados del Atlántico.
¿Se avecina una guerra económica transatlántica?
La amenaza de Trump va más allá de Google. Hace semanas, ya anticipó una respuesta arancelaria generalizada si Europa seguía “expoliando” a empresas estadounidenses. La Unión Europea, por su parte, parece decidida a erigirse en policía global del mercado digital, aunque eso le cueste enfrentarse con sus aliados históricos.
¿Está la UE dispuesta a poner en riesgo las relaciones con EE.UU. por sus obsesiones regulatorias?
¿O solo se atreve con los gigantes de fuera porque no tiene ninguno dentro?



