
Tragedia en Tailandia: 22 muertos por grúa sobre un tren
Un fallo en una obra de alta velocidad deja decenas de heridos
Al menos 22 personas han muerto y otras 64 han resultado heridas después de que una grúa de construcción se desplomara sobre un tren de pasajeros en Tailandia. En el convoy viajaban 195 pasajeros y cubría la ruta entre Bangkok y Ubon Ratchatani (noreste del país).
El suceso ocurrió en Ban Thanon Kho, a unos 250 kilómetros de Bangkok, en la provincia de Nakhon Ratchasima. Según informó el gobierno regional en redes sociales y recoge Efe, la grúa sostenía un puente en construcción de una línea destinada a la alta velocidad. La estructura se desplomó sobre el tren, provocando un descarrilamiento y un incendio en el lugar.
Los bomberos lograron contener las llamas mientras los equipos de rescate evacuaban a los heridos, muchos de ellos atrapados en vagones volcados. Las labores continúan y las autoridades advierten de que el número de víctimas podría aumentar. La televisión local añadió que la grúa pesaba entre 20 y 30 toneladas y que no fue la única estructura que cayó sobre el tren.
Ingenieros señalan ‘deficiencias de seguridad’ en obra pública
El vice primer ministro y ministro de Transportes, Phiphat Ratchakitprakarn, ordenó una investigación urgente del siniestro. En paralelo, la Asociación de Ingenieros Estructurales de Tailandia apuntó a ‘deficiencias de seguridad’ en la construcción pública como causa de fondo.
Su presidente, Amorn Pimanamas, advirtió de que la causa exacta del colapso no puede determinarse todavía y que se manejan cuatro hipótesis, sin más detalles por el momento.
Análisis crítico: la alta velocidad no puede ser excusa para bajar estándares
La tragedia vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: cuando la política presume de megaproyectos y ‘modernización’, el riesgo es que la seguridad quede subordinada a los plazos, al coste y a la propaganda. En una infraestructura destinada a la alta velocidad, la tolerancia al error debería ser cero, porque el margen de supervivencia también lo es.
Que los propios ingenieros hablen de fallos de seguridad en obra pública es una señal de alarma que no se puede tapar con comunicados. La investigación dirá qué falló exactamente, pero el debate ya está servido: ¿quién controla a los contratistas, quién fiscaliza las obras y qué consecuencias reales tiene incumplir protocolos cuando se juega con vidas humanas?



