La Fiscalía amplía la causa tras 41 muertos y 115 heridos

La Fiscalía suiza ha ampliado la investigación por el incendio de la pasada Nochevieja en el bar Le Constellation, en la localidad alpina de Crans-Montana, que dejó 41 muertos y 115 heridos. La novedad política es mayor: entre los nuevos imputados figura el alcalde Nicolás Féraud.
Además del regidor, las autoridades han imputado a otras cinco personas: un exconcejal responsable de Seguridad Pública, el antiguo responsable municipal de protección contra incendios y su número dos, y un miembro del actual equipo de seguridad. A todos se les atribuye una posible responsabilidad por homicidio por negligencia, lesiones corporales por negligencia e incendio por negligencia, los mismos cargos que pesan sobre los propietarios del local, Jacques y Jessica Moretti.
Un minuto bastó: bengalas, espuma inflamable y fallos en cadena
Según las investigaciones, el fuego comenzó cuando las chispas de unas luces de bengala adheridas a una botella de champán prendieron el techo, cubierto por una espuma insonorizante altamente inflamable. A partir de ahí, el incendio se propagó en un minuto. El caso ha reabierto el debate sobre licencias, inspecciones y controles reales frente a la cultura del ‘todo vale’ en locales de ocio.
El alcalde no pidió perdón y ahora entra en la lista formal
El alcalde Féraud ya había sido denunciado por la familia de una víctima con graves quemaduras, pero hasta ahora no aparecía en la lista formal de imputaciones. Su negativa a pedir perdón en rueda de prensa ha alimentado la indignación pública y coloca el foco donde suele doler en Europa: la posible responsabilidad política cuando los sistemas de prevención fallan.
Casi 40 siguen hospitalizados y Suiza reacciona prohibiendo la pirotecnia
Más de dos meses después, 38 heridos continúan hospitalizados: 12 en Suiza y 26 en el extranjero. La tragedia también ha forzado una respuesta del Gobierno suizo: a partir del 1 de abril queda prohibido el uso de artefactos pirotécnicos en todos los locales abiertos al público, dentro de una revisión más amplia del reglamento contra incendios.
Análisis: cuando el poder local falla, la factura es humana
La imputación del alcalde y de mandos de seguridad rompe el guion cómodo de culpar solo al empresario. El incendio apunta a una cadena de decisiones, controles y permisos donde la política municipal no puede refugiarse en la burocracia. Si el techo llevaba material altamente inflamable y bastó una bengala para desatar el infierno, la pregunta incómoda es evidente: ¿quién miró hacia otro lado y durante cuánto tiempo?



