
Santiago Segura carga contra los ‘haters’ en ‘Torrente’
Un teaser sin escenas, pero con un mensaje: «los sensibles», fuera
La mala suerte ha querido que Santiago Segura publicara de primera mano el primer teaser promocional de ‘Torrente, presidente’ el mismo fin de semana del fallecimiento de Fernando Esteso, presente en las dos últimas secuelas de la saga. Aun así, nada ha restado expectación a un anuncio que, fiel al estilo del director, vuelve a jugar con el secreto: el avance es el primer elemento promocional oficial de una película que se estrena el 13 de marzo, pero no desvela prácticamente nada del argumento.
En lugar de imágenes o escenas, el teaser se apoya en una idea provocadora: rescatar las malas críticas de entregas anteriores y convertirlas en munición publicitaria. El mensaje encaja con la estrategia de Segura en redes: transformar el estreno en un evento para fans y, de paso, marcar territorio frente a quienes llevan años intentando dictar qué humor es «aceptable».
«Esos que no vayan»: Segura señala el problema de la censura moral
En respuesta a un usuario en X, Segura explicó que el tráiler es en realidad «un llamamiento a las personas especialmente ‘sensibles’ para que no vayan a verla». Y concretó a qué se refiere: «los que además tienen una cierta intolerancia hacia la sátira sangrante y el humor bestia y un problema grave al diferenciar la ficción de la realidad (unido a la incompetencia para discernir entre apología y crítica)». Su conclusión fue tajante: «Esos que no vayan».
El comentario llega en un momento de tensión política extrema, en el que cualquier parodia puede convertirse en carne de linchamiento digital. La polémica está servida: ‘Torrente, presidente’ promete incomodar, y no solo a un sector. La sátira, por definición, no reparte carnés: golpea donde duele, y esa es precisamente la razón por la que algunos piden tijera y otros, como Segura, responden con un portazo preventivo.
Una campaña diseñada para provocar (y para blindarse)
El movimiento es doble. Por un lado, Segura evita destripar la película a semanas del estreno. Por otro, convierte la crítica previa y el clima de susceptibilidad en un escudo: quien entre, sabe a lo que va. El resultado es una campaña que busca taquilla y conversación, pero también expone el choque de fondo: el de un humor que se reivindica libre frente a una cultura de la ofensa que pretende imponer límites ideológicos a la ficción.



