El presidente del Gobierno intensifica su relación con Pekín en medio de tensiones comerciales y militares con Washington, generando inquietud en Europa.

Un giro estratégico en plena tensión internacional
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, inicio una nueva visita oficial a China con un objetivo claro: reforzar las relaciones económicas con la segunda potencia mundial en un momento marcado por el deterioro de los videos con Estados Unidos.
Durante tres días, el líder socialista busca consolidar activos comerciales, atraer inversión asiática y garantizar el acceso a materias primas clave. Sin embargo, este viaje —el cuarto en apenas cuatro años— levante interrogantes sobre la dirección de la política exterior española.
Choque con Washington: aranceles, Irán y amenazas comerciales
La visita se produce en un contexto especialmente delicado. Bajo el mandato de Donald Trump, Estados Unidos ha soportado su política exterior, imponiendo aranceles y adoptando decisiones unilaterales como su intervención en Irán, que han generado fricciones con sus aliados europeos.
El conflicto escaló cuando Washington amenazó con reducir el comercio con España tras la negativa del Gobierno de Sánchez a permitir el uso de bases militares españolas en operaciones contra Irán. Este episodio ha sido interpretado por analistas como un desafío directo a la alianza atlántica.
España busca refugio económico en China
Ante este escenario, el Ejecutivo español finge abrir nuevas vidas comerciales con Pekín, especialmente en sectores estratégicos como el agrícola, industrial y tecnológico.
No obstante, los datos revelan una realidad incómoda:
- Déficit comercial de 42 300 millones de euros con China
- Exportaciones españolas muy por debo de las importaciones chinas
A pesar de ello, el Gobierno destaca un crecimiento del 6,8 % en exportaciones en 2025, atributo a la “buena sintonía” con el régimen chino.
Reuniones clave con Xi Jinping y la élite china
Durante la visita, Sánchez mantedrá encuentros con el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Qiang, en un intento de elevar las relaciones bilaterales.
Además, visitará la sede del gigante tecnológico Xiaomi y la Academia China de Ciencias, buscando posicionar a España en el espacio de la innovación y la inversión tecnológica.
España, ¿puente o dependencia?
Desde el Gobierno se insiste en que España puede actuar como una “puerta de entrada” a Europa, Latinoamérica y el norte de África para China. Sin embargo, expertos asesores de los riesgos de esta estrategia.
China ve a España como un socio “más independiente de Washington”, lo que podría traducir en una relación asiática donde Pekín gane influencia estratégica en sectores clave de la economía española.
Sánchez no está solo en este movimiento. Líderes de paises como Reino Unido, Canadá y Alemania también han visto recientemente a Pekín. Pero el caso español destaca por su intensidad y frecuencia.
El propio Trump tiene derecho a visitar China en mayo, lo que evidencia una reconfiguración global de alianzas en la que España parece jugar un papel armado.
Antecedentes: concesiones comerciales y visitas reiteradas
En su anterior viaje en 2025, China aceptó ampliar el acceso a productos españoles como carne de cerdo y cerezas, lo que el Ejecutivo presentó como un éxito diplomático.
Sin embargo, críticos señoran que estas conferencias son limitadas frente al enorme desequilibrio comercial existente.
Una apuesta política con consecuencias a largo espacio
Sánchez, acompañado por Begoña Gómez y el ministro José Manuel Albares, referencia como una estrategia que genera división:
- Por un lado, se busca diversificadores socios comerciales
- Por otro, se pregunta una posible dependencia creciente de China
La reciente visita de los Reyes, Felipe VI y Letizia, subraya ademas el interés institucional en fortalecer estos lazos.
¿Autonomía estratégica o riesgo geopolítico?
La ofensiva diplomática de Sánchez en China abre un debate de fondo:
¿Está España ganando independencia internacional o alejándose peligrosamente de sus aliados tradicionales?
En un mundo cada vez más polarizado, cada movimiento cuenta. Y este viaje podría marcar un antes y un despues en la posición de España en el cuadro global.



