miércoles, abril 15, 2026
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Sánchez carga contra PP y Vox por Irán y endurece su ‘no a la guerra’

Sánchez carga contra PP y Vox por Irán y endurece su ‘no a la guerra’

El presidente usa el Congreso para señalar a la oposición y agitar el recuerdo de Irak

Pedro Sánchez volvió a convertir el Congreso en un escenario de consignas con su reiterado ‘no a la guerra’ durante su comparecencia de este miércoles sobre la postura de España ante el conflicto en Oriente Medio. Desde la tribuna, calificó la situación de ‘desastre absoluto’ y se dirigió directamente a PP y Vox, a quienes responsabilizó políticamente del clima que, a su juicio, rodea el debate sobre la guerra en Irán.

En su intervención, Sánchez reprochó al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y al de Vox, Santiago Abascal, no posicionarse con claridad. Elevó el tono al afirmar que ‘callar ante la guerra injusta e ilegal no es prudencia y lealtad; es un acto de cobardía y complicidad’. También sostuvo que España no será cómplice ‘de agresiones ilegales’.

El presidente abrió su discurso apelando a la idea de que España ‘siempre’ ha sido un país del ‘no a la guerra’, y recuperó la invasión de Irak (2003) para atacar al expresidente José María Aznar. Sánchez recordó que, con los años, algunos impulsores de aquella guerra pidieron perdón, y contrapuso esa rectificación con la postura de Aznar, de quien dijo que ‘no se arrepiente de nada y que nunca lo hará’, rematando con un juicio político sobre su ‘catadura moral’, entre aplausos de la bancada socialista.

Paquete anticrisis: Sánchez amarra votos y aprieta a la oposición

Las palabras del presidente llegan en la víspera de la votación para convalidar el real decreto aprobado por el Gobierno el viernes pasado con medidas para paliar los efectos de la guerra en Irán. El Ejecutivo ya tiene garantizados los apoyos necesarios para sacarlo adelante, de modo que el foco político se desplaza: menos discusión de fondo sobre política exterior y más aritmética parlamentaria.

Tras anunciar Podemos que se abstendría, los votos de Junts se vuelven determinantes para que el Congreso convalide el decreto. El partido de Carles Puigdemont ha dicho que votará ‘sí’ a cambio de que el PSOE apoye su proposición de ley para que los autónomos que ganen menos de 85 000 euros estén exentos de pagar el IVA.

Con Junts y el resto de la mayoría de investidura, el Gobierno no necesita al PP. Fuentes populares han señalado que no comunicarán su posición hasta el momento de la votación, en un contexto donde Sánchez intenta retratar a la oposición como moralmente descolocada mientras su Ejecutivo negocia apoyos al detalle con sus socios.

Andalucía y remodelación: el telón de fondo que explica el tono

La comparecencia también llega tras el anuncio de Juanma Moreno de adelantar las elecciones en Andalucía al 17 de mayo. El movimiento intensifica la lectura nacional del debate: Sánchez endurece su discurso en el Congreso mientras se acerca una cita electoral que se interpretará como termómetro del respaldo al Gobierno en la comunidad con más población del país.

En paralelo, la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, será la candidata socialista y dejará sus cargos en el Ejecutivo en los próximos días. Su salida abrirá una crisis de Gobierno y una remodelación que Sánchez prevé comunicar próximamente. Montero ha afirmado que el PSOE andaluz está preparado y ha elevado el dramatismo al asegurar que en estas elecciones ‘nos jugamos la salud y la vida’.

Análisis crítico: política exterior como arma arrojadiza interna

Más allá del mensaje oficial, la comparecencia evidencia un patrón: el Gobierno utiliza una crisis internacional para marcar superioridad moral en casa y presionar a la oposición con etiquetas como ‘cobardía’ o ‘complicidad’. El problema es que, mientras se exige claridad a PP y Vox, el Ejecutivo necesita simultáneamente el apoyo de socios que imponen condiciones concretas para votar un decreto, alimentando la sensación de que la política exterior y la ‘anticrisis’ se gestionan al ritmo de la supervivencia parlamentaria.

El choque retórico con la derecha y el recurso a Irak funcionan como atajo político: moviliza a los suyos, tensiona el debate y desplaza el foco hacia la bronca. La pregunta de fondo queda abierta: si el Gobierno presume de principios, ¿hasta qué punto su estrategia está condicionada por la negociación con sus aliados y por el calendario electoral que se acelera en Andalucía?

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