El consejo de administración de Banco Sabadell ha decidido, por unanimidad, rechazar la oferta pública de adquisición (OPA) lanzada por BBVA al considerar que el precio ofrecido “infravalora significativamente” el valor de la entidad catalana. En un informe remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la dirección de Sabadell recomendó expresamente a sus accionistas no acudir a la operación.
El documento sostiene que la contraprestación propuesta por BBVA —una acción del banco presidido por Carlos Torres más un pago en efectivo de 0,70 euros por cada 5,5483 acciones de Sabadell— es “insuficiente, está lejos del valor fundamental de la entidad y carece de una prima de control”.
El informe recalca, además, que la oferta es incluso menos favorable que la propuesta de fusión unilateral presentada por BBVA en abril de 2024, ya entonces rechazada por el banco catalán. “El consejo confía plenamente en la estrategia de crecimiento de Banco Sabadell y en la capacidad de cumplir sus objetivos financieros en solitario. La oferta de BBVA destruye valor para los accionistas”, señala el texto.

La posición de David Martínez
La única voz discordante dentro del consejo fue la del inversor mexicano David Martínez, que posee el 3,86% del capital a través de su sociedad Fintech Europe. Aunque se abstuvo en la votación, Martínez dejó claro que tampoco aceptará la OPA en las condiciones actuales.
En su opinión, la operación de BBVA es “estratégicamente acertada para el sistema financiero español y europeo”, pero el precio “la hace irrealizable”. Por ello, pidió “respetuosamente” a BBVA reconsiderar su propuesta y presentar una oferta “competitiva” que pueda convencer al menos al 50% del capital de Sabadell.
Riesgos para el accionista
El informe advierte de que aceptar la OPA supondría para muchos accionistas españoles tener que tributar por las plusvalías generadas, en una cuantía superior al pago en efectivo recibido. Además, los que acudan perderían el derecho a cobrar el dividendo extraordinario de 0,50 euros por acción previsto para 2026 tras la venta de TSB.
Sabadell también subraya que los accionistas que acepten la oferta pasarían a tener exposición al negocio de BBVA en economías emergentes como México, Turquía y Sudamérica, lo que implica un mayor riesgo geopolítico. Por el contrario, quienes permanezcan en Sabadell seguirán vinculados a una entidad centrada en España, donde obtiene el 96% de su negocio.
Asimismo, el consejo alerta de posibles “sinergias negativas” derivadas de la operación y de la incertidumbre sobre la ejecución real de la fusión, teniendo en cuenta las restricciones impuestas por el Gobierno, que obliga a mantener separados los equipos de gestión de ambas entidades durante al menos tres años.
Contexto político y de mercado
La OPA de BBVA fue lanzada oficialmente el pasado lunes, con un plazo de diez días para que Sabadell emitiera su informe, aunque la entidad catalana decidió anticiparse. El ministro de Economía, José Luis Escrivá, expresó este viernes su deseo de que la operación “se resuelva lo antes posible, como decidan los accionistas y el mercado”.
El rechazo de Sabadell supone un nuevo obstáculo en un proceso que, según analistas financieros, marcará el futuro de la banca española en un contexto de consolidación europea. Mientras tanto, el pulso entre las dos entidades deja a los accionistas en el centro de la decisión final.



