
Rodalies: el Govern pide un ‘pacto de país’ tras el caos
La Generalitat apela a la ‘responsabilidad’ mientras persisten los fallos
El Govern catalán ha ofrecido a los grupos políticos un ‘gran pacto de país’ para ‘refundar’ Rodalies. La propuesta la ha verbalizado este miércoles el conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, que ha asumido las funciones del president Salvador Illa en su ausencia por problemas de salud.
Ante el pleno del Parlament, Dalmau ha pedido a la oposición ‘altura de miras’ y ‘responsabilidad’ para encauzar la indignación ciudadana por los fallos del servicio de cercanías hacia ‘la acción y las soluciones’, y no hacia ‘la frustración o la confrontación’. A su juicio, la frustración no solo no arregla Rodalies, sino que alimenta ‘el enfado y la antipolítica’.
Una semana más de incidencias que golpea a la política catalana
Cataluña ha encadenado otra semana de caos ferroviario, con cortes de circulación y retrasos. Tras el accidente de Gelida (Barcelona) —en el que murió un maquinista en prácticas al caer un muro sobre el convoy en pleno temporal—, los usuarios afrontaron nuevos problemas el día del restablecimiento del servicio por un fallo de software en el centro de control de Adif.
En plena tormenta política, el Gobierno central y la Generalitat han acordado doblar la inversión para mantenimiento de la infraestructura en los próximos cinco años: 1 828 millones de euros, dentro del plan Rodalies 2026-2030. Sin embargo, la sucesión de incidencias sigue tensionando la política autonómica y la estabilidad entre las fuerzas de izquierdas.
El choque interno en la izquierda: ERC señala responsables
La crisis ya se traduce en avisos dentro del bloque que sostiene al Govern. ERC ha advertido al conseller de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, de que está ‘en la cuerda floja’ por su gestión. ‘Si no es útil a la ciudadanía, deberá asumir responsabilidades’, ha afirmado el diputado republicano Jordi Albert durante la sesión de control.
Análisis crítico: pactos, excusas y la factura para el ciudadano
El ‘gran pacto’ llega cuando el servicio vuelve a fallar y la paciencia del usuario se agota. El Govern intenta convertir la indignación en un llamamiento a la unidad política, pero el problema sigue siendo el mismo: Rodalies no funciona con discursos. Mientras se habla de ‘refundación’, la realidad es una cadena de incidencias que impacta en el día a día de miles de trabajadores y estudiantes, y que abre una pregunta incómoda: ¿por qué, con planes e inversiones anunciadas, el sistema sigue atrapado en la precariedad operativa?
Además, el choque entre socios evidencia que, cuando el transporte colapsa, la prioridad pasa a ser la supervivencia política: ERC apunta a un conseller ‘en la cuerda floja’ y el Govern pide ‘altura de miras’. Entre tanto, el ciudadano paga el precio en tiempo perdido, incertidumbre y falta de confianza en la gestión pública.



