
Rafah, cerrado: 4 000 cáncer y 4 500 niños sin salida
Sanidad de Gaza presiona para reabrir el cruce mientras Israel mantiene el bloqueo
El Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza pidió este martes que se reabra sin más demoras el paso de Rafah, la frontera con Egipto, para permitir la salida de miles de pacientes con enfermedades crónicas —entre ellos 4 000 enfermos de cáncer— y heridos por la ofensiva israelí. Según Sanidad, el cierre impide evacuar a personas con derivación médica completa y está llevando muchos casos a un punto crítico.
De acuerdo con los datos difundidos por el propio Ministerio, en Gaza hay 20 000 pacientes con derivaciones listas que esperan permiso para viajar y tratarse fuera: 4 000 con cáncer, 4 500 niños con distintas patologías y 440 casos potencialmente mortales. El departamento también informó de la muerte por frío de otro menor.
Sanidad atribuye el colapso a la escasez de medicamentos, al cierre de la mayoría de servicios especializados y a la destrucción de infraestructura hospitalaria, lo que ha disparado listas de espera para tratamiento en el extranjero. Subraya que los pacientes oncológicos están entre los más perjudicados por la falta de diagnóstico y terapias especializadas.
La clave política: rehenes, presión internacional y una promesa pendiente
El paso de Rafah permanece cerrado por orden del Gobierno israelí desde mayo de 2024. En los meses previos, solo 3 100 pacientes gazatíes pudieron salir por ese cruce para recibir atención fuera, según Sanidad. Antes de octubre de 2023, Rafah era la principal vía de entrada y salida para la población de Gaza y un punto por el que entraban diariamente centenares de camiones de ayuda.
El Ejecutivo de Benjamín Netanyahu se comprometió el lunes a reabrir Rafah una vez Hamás entregara a todos los rehenes. Tras el hallazgo por el Ejército israelí del cuerpo del último rehén localizado en Gaza, ya no quedarían cautivos ni vivos ni muertos en la Franja. Sanidad advierte de ‘consecuencias sanitarias impredecibles’ si Israel no reabre el cruce, con más muertes y listas de espera aún más largas.
El fuego no se apaga: muertos pese al alto el fuego
En paralelo, fuentes sanitarias del Hospital Al Shifa informaron de que el Ejército israelí mató este martes a tres palestinos en dos incidentes en el barrio de Al Tuffa, al este de la ciudad de Gaza, incluidos dos abatidos cuando intentaban volver a su casa y un menor identificado como Yousef Al Rifi, de 17 años, que murió tras recibir un disparo de un francotirador, según el hospital.
La agencia palestina Wafa añadió que esta madrugada la artillería bombardeó Jan Yunis y que cazas israelíes atacaron Rafah sin que, por el momento, se hayan registrado víctimas. Pese a que el alto el fuego rige desde hace más de tres meses —y, según Estados Unidos, ya se ha iniciado su segunda fase—, los ataques no han cesado del todo. El Ministerio de Sanidad de Gaza cifra en cerca de 500 los palestinos muertos desde el 10 de octubre (inicio del alto el fuego, según el propio recuento) y en más de 1 000 los heridos por ataques de Israel.
Análisis crítico: la frontera como arma política y el silencio europeo
El caso Rafah retrata una realidad incómoda: cuando una frontera se convierte en palanca política, los primeros en pagar son los enfermos y los niños. Israel afirma actuar por seguridad tras la guerra desencadenada por el ataque de Hamás en 2023; Gaza denuncia una asfixia sanitaria por el cierre y por la destrucción de capacidad hospitalaria. Entre ambas narrativas, el dato duro es que hay 20 000 personas con derivación médica esperando.
La controversia no es solo regional. Mientras la UE y gobiernos europeos multiplican comunicados, la presión efectiva para garantizar corredores médicos estables parece insuficiente. Si el compromiso de reabrir Rafah estaba ligado a la entrega de rehenes y esa condición ya se habría cumplido, la pregunta es política: ¿por qué sigue cerrado y quién asume el coste humano? En Gaza, la respuesta se mide en listas de espera y en tratamientos que no llegan a tiempo.
Tel Aviv apaga el reloj de los rehenes
En Israel, un reloj instalado en una plaza de Tel Aviv, símbolo de las concentraciones para exigir la liberación de rehenes, se apagará este martes 844 días después de iniciar la cuenta. La desconexión llega tras el anuncio del Ejército israelí sobre el hallazgo del cuerpo de Ran Gvili, de 24 años, policía fuera de servicio que murió combatiendo durante el ataque de 2023. Su madre, Talik, afirmó: ‘Hemos cerrado un ciclo’.



