Durante varios meses, el Pentágono ha prohibido a Ucrania el uso de misiles de largo alcance ATACMS contra objetivos en territorio ruso, según reveló el Wall Street Journal en unas de sus ediciones. Esta decisión se enmarca dentro de los esfuerzos del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por frenar la escalada militar y buscar una salida diplomática al conflicto en Europa del Este.

Un veto silencioso al armamento de largo alcance
El informe apunta que el Departamento de Defensa de EE.UU. implementó un sistema de verificación altamente confidencial que ha paralizado durante meses cualquier ataque con misiles ATACMS de fabricación estadounidense desde Ucrania hacia Rusia. Aunque Joe Biden había autorizado su uso en los últimos meses de su mandato, la realidad actual es muy distinta: toda solicitud ucraniana ha sido rechazada.
Trump frena la escalada militar
El nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, ha reiterado que «la guerra en Ucrania debe acabar», y ha criticado con dureza la estrategia de Biden, a la que calificó como «una estupidez que solo intensifica el conflicto«. En una declaración reciente, Trump afirmó: «Es imposible ganar una guerra sin invadir el país agresor», aunque subrayó que su prioridad es contener el conflicto, no ampliarlo.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, es quien tiene la última palabra sobre el uso de estos misiles, bajo un proceso de «revisión» ideado por Elbridge Colby, subsecretario de Defensa para Asuntos Políticos.
Ucrania presiona, pero Washington controla
Fuentes citadas por el Wall Street Journal indican que Ucrania ha pedido al menos una vez usar ATACMS para atacar en suelo ruso, pero la solicitud fue denegada. Este freno no solo afecta a misiles estadounidenses, sino también a armamento europeo que depende de inteligencia o componentes fabricados en EE.UU.
El control llega hasta el uso de misiles británicos Storm Shadow, cuya operatividad también pasa por el visto bueno del Pentágono. Aunque no han sido decisivos en el terreno, representan una amenaza para centros de mando y aeropuertos rusos en la retaguardia.
Guerra contenida y diplomacia forzada
Aunque el Pentágono aún no ha modificado su postura oficial, algunos altos funcionarios reconocen que Trump podría reconsiderar su posición si los objetivos diplomáticos fracasan. Por ahora, la doctrina es clara: evitar una escalada directa con Rusia, incluso si eso significa restringir el margen de maniobra de Ucrania.
Conclusión
Este veto silencioso a los misiles de largo alcance revela una estrategia clara de contención y negociación, que marca una ruptura con la agresiva política de Biden. El control del Pentágono demuestra que la Casa Blanca de Trump apuesta por enfriar el conflicto, aunque eso signifique desarmar parcialmente a su aliado ucraniano.



