La industria de la moda vive un giro profundo: el lujo pierde brillo, las marcas replantean su discurso ideológico y el consumidor exige identidad, calidad y coherencia en lugar de marketing vacío.

El lujo europeo entra en fase de ajuste
Las grandes casas históricas atraviesan una desaceleración clara. El consumidor premium empieza a rechazar precios inflados sin valor añadido, especialmente en un contexto de inflación persistente y menor crecimiento.
Firmas francesas e italianas reconocen en privado lo que ya reflejan las cifras: menos ventas, más stock y menor tracción cultural. El lujo deja de ser aspiracional cuando se desconecta de la realidad.
Zara y la moda accesible ganan terreno
Mientras el lujo duda, marcas como Zara refuerzan su posición global apostando por diseño reconocible, rapidez y lectura social. La moda accesible vuelve a imponerse frente al elitismo artificial.
El mensaje es claro: el consumidor prefiere identidad y funcionalidad antes que etiquetas vacías.
Menos ideología, más producto
Una tendencia clara emerge en 2025–2026: la retirada silenciosa del discurso ideológico en campañas de moda. Tras años de activismo forzado, muchas marcas optan por volver al producto, la estética y el oficio.
El motivo es simple: el cliente se ha cansado de que le den lecciones morales mientras le venden camisetas a precio de lujo.
El regreso de la identidad cultural
Frente a la homogeneización global, varias firmas recuperan raíces nacionales y culturales como activo de marca. Lo británico, lo italiano o lo español vuelven a ser lenguajes exportables, no complejos a ocultar.
Este giro responde a una demanda clara: autenticidad frente a discurso corporativo prefabricado.
Sostenibilidad: del eslogan al cansancio
La sostenibilidad sigue presente, pero pierde protagonismo publicitario. El consumidor ya no compra promesas verdes genéricas: exige transparencia real o silencio.
Muchas marcas han descubierto que sobreactuar conciencia climática sin coherencia penaliza más de lo que suma.
Redes sociales: menos hype, más desgaste
El modelo de moda basado exclusivamente en influencers muestra signos de agotamiento. Saturación, pérdida de credibilidad y campañas artificiales reducen su impacto real en ventas.
Las marcas que sobreviven son las que construyen relato propio, no las que persiguen tendencias virales de corta vida.
La moda vuelve a la realidad
La industria entra en una fase de depuración necesaria. Menos postureo, menos ideología y más diseño, calidad e identidad. La moda vuelve a competir por merecer su precio, no por imponer un relato.
¿Estamos ante el fin de la moda como panfleto y el regreso de la moda como producto cultural y económico?



