El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha rechazado mantener conversaciones directas con Donald Trump tras la imposición de aranceles del 50 % sobre productos brasileños por parte de Estados Unidos. Lula considera que no tiene sentido buscar un diálogo cuando la actitud de Washington responde más a una provocación política que a un conflicto económico.
Brasil responde con firmeza, pero sin confrontación directa
Lula aclaró que no impondrá aranceles recíprocos, ni se dejará llevar por la presión de Estados Unidos, pero tampoco se rebajará a pedir una negociación:
“El día que mi intuición me diga que Trump está listo para hablar, no dudaré en llamarlo. Pero hoy, mi intuición me dice que no quiere hablar. Y no me humillaré”, declaró desde Brasilia.
El mandatario asegura que su gobierno ya trabaja en medidas internas para paliar el golpe económico, con políticas fiscales responsables y nuevos mecanismos de apoyo a las exportaciones brasileñas.
Coordinación con los BRICS y una posible denuncia ante la OMC
Lula señaló que iniciará contactos con los líderes de India, China y otros miembros de los BRICS para buscar una respuesta coordinada frente a lo que considera un ataque unilateral de EE. UU.. También estudia llevar el caso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) junto a otros países perjudicados por las decisiones de Trump.
Comparando su estrategia con la negociación colectiva sindical, el presidente brasileño advirtió:
“¿Cuál es el poder de negociación de un pequeño país con Estados Unidos? Ninguno. Pero juntos, los BRICS sí pueden tenerlo”.
Acusaciones contra Bolsonaro y advertencia sobre soberanía
Lula aprovechó la situación para criticar la supuesta relación entre los aranceles y el caso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, a quien acusó de ser «un traidor a la patria» por, según él, alentar la intervención de Trump en la política brasileña.
También cargó contra el historial de injerencias de Washington en América Latina y advirtió que esta nueva acción comercial es otro intento de imposición:
“Ya perdonamos la intervención de EE. UU. en el golpe de 1964. Pero esto no es menor. Es inaceptable que el presidente de EE. UU. crea que puede dictar las reglas a un país soberano como Brasil”.
Posible encuentro con Trump… con condiciones
Aunque descarta hablar con Trump en estos momentos, Lula no cierra la puerta a una reunión futura, tal vez durante la Asamblea General de la ONU o la cumbre climática de la COP. Eso sí, bajo una condición clara: respeto mutuo.
“Un presidente no puede humillar a otro. Respeto a todos y exijo respeto”, afirmó, criticando también las actitudes pasadas de Trump con líderes como Zelenski o Ramaphosa.
Rumbo económico firme y defensa del interés nacional
Lula finalizó asegurando que su gobierno está diseñando una nueva política sobre recursos minerales estratégicos, tratándolos como asunto de soberanía nacional, para poner fin al modelo de exportación sin valor agregado. Y remató con una frase cargada de simbolismo:
“Nací negociando. Pero tenemos que ser muy cautelosos. No cederemos ni nos arrodillaremos por presión extranjera”.



