Vida de “sueño americano” financiada con millones y terminada en escándalo
Una investigación periodística internacional ha sacado a la luz el estilo de vida extravagante de María Gabriela Chávez, hija mayor del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, durante su estancia como embajadora alterna de Venezuela ante las Naciones Unidas en Nueva York. Documentos financieros y reportes regulatorios revelan que la diplomática y su pareja, el abogado Roberto Leyba, manejaron una cuenta bancaria en Estados Unidos con movimientos millonarios, cancelada en 2016 por sospechas de posible lavado de dinero vinculado a corrupción.

Cuenta bancaria millonaria y su misteriosa creación
La polémica cuenta de cheques fue abierta en octubre de 2014 en el entonces Mercantil Commercebank de Miami, apenas dos semanas después de que María Gabriela fuera designada como representante diplomática en la ONU. Oficialmente, el titular de la cuenta era Roberto Leyba, conocido por ser pareja de María Gabriela, quien declaró que la apertura se realizó para “cubrir gastos personales”.
Pese a ello, los registros muestran que la cuenta llegó a tener varios millones de dólares en depósitos y transferencias a terceros, una cifra que nunca fue explicada satisfactoriamente ante los reguladores financieros de Estados Unidos, lo que llevó al banco a emitir reportes de “actividades sospechosas” y finalmente cerrar la cuenta en 2016 por inconsistencias y presuntas operaciones vinculadas a lavado de dinero.
Lujo sin límites: compras, restaurantes y entretenimiento
Los movimientos de la tarjeta de débito asociada a la cuenta reflejan un estilo de vida muy alejado de la austeridad predicada por el socialismo chavista. Los registros incluyen compras en las tiendas más exclusivas de Manhattan y gastos en ocio y entretenimiento de alto nivel:
- Moda de lujo:
- $9 000 en Chanel entre el 23 y 26 de octubre de 2015.
- $1 371 en Louis Vuitton.
- Decenas de miles de dólares gastados en Hugo Boss, Kenneth Cole y Michael Kors.
- Compras en tiendas populares pero de alto volumen como Forever 21 (≈$2 300) y cosméticos en MAC (>$1 600).
- Calzado y accesorios:
- Gastos superiores a $2 300 en tiendas como Niketown, Journeys, DSW y Lady Foot Locker.
- Más de $4 000 en maletas de lujo en Tumi.
- Experiencias gastronómicas y culturales:
- Cenas de hasta $600 en TAO, restaurante de alta gama en Manhattan.
- Entradas por más de $2 200 para espectáculos en el Madison Square Garden y visitas a musicales en Broadway.
Además, se registraron compras en tiendas de electrónica como Apple, Best Buy y Bose, consumos en servicios innecesarios como el “bar de galletas para perros” Zoomies en Greenwich Village, así como múltiples visitas a tiendas de moda de gama media.
Origen de los fondos y vínculos con negocios turbios
La cuenta no solo presentó movimientos de consumos personales: entre **fines de 2015 y mediados de 2016 recibió al menos diez transferencias desde una cuenta del Banco de Chipre a nombre de Atlantides Shipping Co. Ltd., supuestamente como “comisiones” por la compra de una embarcación llamada MV Speed Runner y otros montos declarados como “servicios profesionales” relacionados con la adquisición de ferrys para Naviera Paraguaná C.A.
Según registros revisados, parte de esos fondos —que nunca fueron debidamente justificados— se consideran vinculados a un esquema de sobreprecios y presunta corrupción en la compra de embarcaciones, lo que encendió las alarmas de los reguladores financieros.
Lujo financiado también desde PDVSA y Citgo
Fuentes revelan además que la filial estadounidense de PDVSA, Citgo, pagaba el alquiler de apartamentos de alto costo en Manhattan utilizados supuestamente por la pareja. Uno de ellos, en 255 Hudson Street, tenía un alquiler de aproximadamente $11 000 mensuales, mientras que otro en 600 Washington Apartments, costaba alrededor de $7 391 al mes.
Poca presencia diplomática y controversias públicas
A pesar de su cargo diplomático, María Gabriela asistió pocas veces a la sede de la misión en la ONU, según fuentes diplomáticas, lo que contrastó con el nivel de vida proyectado y los recursos movilizados.
En noviembre de 2018, fue acusada por la exfiscal venezolana Luisa Ortega Díaz de haberse beneficiado de un entramado de corrupción liderado por Alejandro Andrade, ex tesorero nacional condenado en EE.UU. por recibir más de mil millones de dólares en sobornos. La investigación vinculó movimientos de la hija de Chávez con este esquema, aunque el caso ha generado múltiples controversias y aún no ha concluido completamente.
Conclusión
La investigación sobre María Gabriela Chávez y su pareja Roberto Leyba en Nueva York destapó un mosaico de gastos lujosos financiados con fondos multimillonarios, movimientos bancarios opacos y vínculos con negocios de dudosa legitimidad financiera. Lo que supuestamente iba a ser una misión diplomática terminó revelando un estilo de vida totalmente ajeno a los valores que el régimen chavista pregona, alimentando preguntas e investigaciones tanto en Estados Unidos como en Venezuela sobre el origen de esos recursos y la responsabilidad de sus protagonistas.



