La crisis del fertilizante y el regreso del estiércol
Alternativa ancestral ante un panorama incierto
La guerra en Oriente Medio y el bloqueo del Estrecho de Ormuz han vuelto a poner al campo europeo en una situación límite. Alrededor de un tercio del comercio mundial de fertilizantes nitrogenados transita por esta ruta, volviendo a disparar los precios y generando una profunda crisis para los agricultores.
¿Es el estiércol la solución?
A pesar de que España solo importa entre un 10 y un 15% de sus fertilizantes nitrogenados de esta zona afectada, el aumento en los precios globales impacta directamente en el agricultor nacional. En medio de este caos ha resurgido una idea: volver al estiércol. La Organización Colegial Veterinaria sostiene que podemos recuperar entre 200 000 y 400 000 toneladas de nitrógeno al año utilizando residuos ganaderos. Aunque suena prometedor, no es una panacea.

Una solución con matices
La Unión Europea ha comenzado a flexibilizar normas para permitir un mayor uso de fertilizantes derivados del estiércol, pero esto no significa utilizarlo sin procesar. Se requiere tecnología e inversión para convertir el estiércol en un fertilizante más eficiente, dado que su composición es menos predecible y depende del clima.
La logística también representa un desafío: el purín ocupa espacio y es caro de transportar, volviendo rentable su uso únicamente en terrenos cercanos a las granjas. Por lo tanto, la idea de sustituir completamente el fertilizante químico con estiércol parece, cuando menos, optimista.
Reflexiones finales
Sin duda, la propuesta de los veterinarios es interesante y puede servir para aliviar la crisis de fertilizantes. Sin embargo, el fervor por el estiércol como solución milagrosa debe ser tomado con cautela. La realidad exige un enfoque equilibrado y fundamentado en datos, más allá de utopías que ignoran los complejos matices del sector agrario.



