El ministro Félix Bolaños provoca carcajadas entre los magistrados al afirmar que el Ministerio Fiscal actúa con independencia del Gobierno. La escena, ocurrida en el Congreso Nacional de la Magistratura, dejó en evidencia el descrédito institucional del sanchismo.

Un discurso que nadie se creyó… ni los jueces
El ministro de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, vivió este viernes uno de los momentos más incómodos de su carrera política. Durante la clausura del XXVII Congreso Nacional de la Asociación Profesional de la Magistratura, celebrado en Murcia, intentó defender la “autonomía” de la Fiscalía… y fue recibido con risas generalizadas por parte de los jueces presentes.
“Ya actúa el Ministerio Fiscal con autonomía”, declaró un serio Bolaños.
La sala estalló en carcajadas.
El rostro del ministro socialista se tornó rígido y contrariado, incapaz de disimular el bochorno ante el descrédito total de sus palabras. Aun así, intentó recomponerse y siguió insistiendo en que el Ministerio Público actúa “por completo” con independencia del Gobierno.
El caso García Ortiz dejó sin credibilidad al Gobierno
Las risas de los jueces tienen contexto. Apenas días antes, el Tribunal Supremo condenó al ya ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, a dos años de inhabilitación y una multa de 7 200 euros por un delito de revelación de secretos. El fallo dejó claro que García Ortiz vulneró la ley al divulgar información privada sobre la pareja de Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Además, deberá indemnizar con 10 000 euros por daños morales al empresario Alberto González Amador, el afectado por esa filtración orquestada desde la cúpula de la Fiscalía.
Una condena que dinamitó la ya frágil narrativa del Gobierno sobre la independencia del Ministerio Fiscal.
Bolaños insiste: el Gobierno ha “reforzado” la autonomía
Pese a las risas, Bolaños se mantuvo en su guion. Aseguró que el Ejecutivo ha hecho esfuerzos por “reforzar” el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, mencionando como logro que se ha desvinculado el mandato del fiscal general de la duración de las legislaturas.
Pero la realidad política y judicial es otra: la Fiscalía sigue marcada por los nombramientos a dedo, los escándalos de parcialidad y su papel como brazo legal del Gobierno en casos políticamente sensibles.
¿Un Ministerio Fiscal al servicio del poder?
La escena en Murcia refleja el hartazgo de la judicatura ante los intentos del Gobierno de imponer un relato de neutralidad mientras la práctica demuestra lo contrario. Las carcajadas de los jueces no fueron una burla al ministro, sino un síntoma del descrédito institucional que arrastra el PSOE tras años de manipulación judicial.
Desde las maniobras para frenar causas contra sus afines, hasta las filtraciones ilegales contra adversarios políticos, la Fiscalía bajo el sanchismo ha perdido su prestigio, su autoridad y su independencia real.
Reflexión final
Cuando ni los jueces creen al ministro de Justicia, el problema no es de comunicación. Es de poder y abuso institucional.
¿Qué autonomía puede tener la Fiscalía cuando es dirigida por quienes incumplen la ley para proteger al Gobierno y atacar a la oposición?



