
Israel dispara a cascos azules españoles en Líbano
Tres carros de combate abren fuego cerca de una patrulla de la ONU
El Ejército de Israel ha disparado con carros de combate contra una patrulla de cascos azules españoles desplegados con la ONU en el sur de Líbano, sin causar víctimas. Según los comunicados del Ministerio de Defensa y del Estado Mayor de la Defensa, el objetivo fue una patrulla del Batallón del Sector Este de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL/UNIFIL).
El incidente ocurrió sobre las 16:30 del lunes cerca de la localidad de El-Jiam. La nota militar detalla que tres carros de combate israelíes tomaron posición al norte de la buffer zone dentro del área de responsabilidad del Batallón Español (SPANBATT) de la Brigada Este de UNIFIL, liderada por el general Antonio Bernal Martín.
La denominada buffer zone es una zona de seguridad en torno a posiciones que las Fuerzas Armadas israelíes mantienen en territorio libanés. Al detectar que los carros estaban fuera de esa franja, una patrulla española se desplazó al lugar, al sur de El Khiam, para monitorizar la situación. Entonces, los carros israelíes realizaron tres disparos con su cañón: los proyectiles impactaron a 150 metros y 380 metros de la patrulla. La unidad fue replegada a una zona segura y, después, los carros israelíes retrocedieron a su base. Sin más incidentes, los militares regresaron a la base Miguel de Cervantes en Marjayoun.
Choque incómodo: España en la ONU y el fuego cruzado regional
Las fuerzas de FINUL, incluido el contingente español, tienen el mandato de contribuir a la paz y la estabilidad en el sur del Líbano, un escenario marcado por los enfrentamientos entre Israel y la milicia chií Hizbulá. En la práctica, los cascos azules se coordinan con el Ejército libanés y con el Ejército israelí, lo que hace especialmente grave cualquier episodio de fuego directo o advertencia armada contra patrullas identificadas.
El propio comunicado recuerda que cualquier acción hostil contra FINUL supone una seria violación de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU y pone en peligro la seguridad de los militares desplegados. El problema político es evidente: mientras en España se discute de gestos, consignas y titulares, sobre el terreno los soldados españoles están a metros del cañón de un aliado de Occidente y en medio de una frontera donde el error se paga en segundos.
Antecedentes: no es la primera vez
Este episodio se enmarca en una secuencia de incidentes previos. En octubre de 2024, Israel abrió fuego contra posiciones de fuerzas de paz de la ONU y alcanzó la base principal de FINUL en Naqoura, hiriendo a dos soldados indonesios.
La escalada en la zona se intensificó tras el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás y milicias palestinas atacaron el sur de Israel. Posteriormente, Hizbulá inició ataques desde Líbano en apoyo a los palestinos de Gaza. Israel y Hizbulá acordaron un alto el fuego en noviembre de 2024, pero, según el texto de contexto, Israel ha seguido bombardeando supuestos objetivos de la organización. El acuerdo incluye la retirada de milicias del sur del Líbano, el despliegue del Ejército libanés y la desmilitarización de Hizbulá.
Lectura crítica: el precio de la ambigüedad diplomática
La escena deja una pregunta incómoda para la política española: ¿qué margen real de protección tiene un contingente nacional cuando el terreno está dominado por actores armados, y cuando incluso un ejército estatal se permite disparar a pocos cientos de metros de una patrulla ONU? Si la misión pretende ser un dique, episodios así alimentan la percepción de que la ONU opera con una autoridad limitada y de que los países contribuyentes, como España, asumen riesgos crecientes sin control total de la escalada.



