Golpe a las rutas de Hizbulá y más presión sobre la población civil

El Ejército israelí ha iniciado una operación para destruir «inmediatamente» los puentes sobre el río Litani, una frontera natural que separa el sur de Líbano del resto del país. Israel afirma que estas infraestructuras estarían siendo usadas por Hizbulá para trasladar equipo de combate y para mover a las poblaciones del área, en una estrategia que las autoridades israelíes comparan con el «modelo de Beit Hanun y Ráfah» en Gaza, actualmente bajo control israelí.
Tras la orden del ministro de Defensa, Israel Katz, el primer ataque ha tenido como objetivo el puente de Qasmiya, al norte de la ciudad libanesa de Tiro, uno de los 15 puentes señalados como objetivos.
Un mensaje militar y político: tierra quemada en la línea de contacto
Katz también ha instruido al Ejército para acelerar la destrucción de viviendas en la «línea de contacto» con el argumento de «frustrar amenazas» contra comunidades israelíes. Además, ha reiterado la orden israelí de evacuación forzada, instando a todos los residentes al sur del Litani a abandonar la zona y desplazarse al norte del río.
Más caos en Líbano: el Ejército evacua y se complica la huida
El bombardeo del puente de Qasmiya ha provocado que el Ejército libanés abandonara la zona de inmediato, según un comunicado difundido por la agencia oficial NNA. Los militares libaneses confirmaron la evacuación de puestos cerca de la autopista Borj Rahal y la carretera costera tras las amenazas israelíes de atacar el área.
El ataque aéreo comenzó a las 14:30 (hora peninsular española). Varios misiles destruyeron una estructura descrita por NNA como una vía vital para el sur, al conectar con la gobernación de Sidón y con la capital, Beirut. El impacto práctico es directo: las evacuaciones se vuelven más difíciles en un país que ya acumula más de 1 millón de desplazados.
Beirut se prepara mientras crece la sensación de desgaste
En respuesta, el primer ministro libanés, Nauaf Salam, convocó una cumbre de seguridad con los ministros de Defensa e Interior, además de responsables de seguridad interna y mandos operativos del Ejército. Salam pidió reforzar la seguridad en las zonas afectadas y especialmente en Beirut, para proteger a ciudadanos y bienes.
El detonante: primera muerte israelí por ataque de Hizbulá en esta guerra
Israel presenta la nueva operación como respuesta a la primera muerte de un israelí por un ataque de Hizbulá desde el inicio de la guerra. El proyectil, disparado desde Líbano, impactó en un vehículo en Misgav Am, a medio kilómetro de la frontera, en la región israelí de Galilea.
Este domingo, el Ejército israelí también anunció la eliminación de un alto responsable del aparato financiero de Hamás y la muerte de nueve miembros de Hizbulá en ataques sobre Líbano.
Análisis crítico: seguridad, propaganda y el coste real de destruir infraestructuras
La operación sobre el Litani no es solo un movimiento táctico: es un mensaje. Israel busca cortar corredores logísticos que, según su versión, alimentan a Hizbulá. Pero el método elegido —volar puentes y ampliar la destrucción en áreas residenciales— dispara el coste humanitario y deja a Líbano más cerca de un escenario de colapso operativo: menos rutas, más desplazados y más riesgo de descontrol.
En Europa, y también en España, el debate vuelve a dividirse entre el relato simplista de «defensa» y el de «castigo colectivo». Lo incómodo para muchos gobiernos es que ambos planos pueden convivir: Hizbulá actúa como milicia armada con agenda regional, pero la población civil queda atrapada en medio. Y mientras Occidente se enreda en consignas, el terreno se decide con hechos: infraestructura destruida, evacuaciones masivas y un Estado libanés que apenas puede imponer autoridad en su propio territorio.



