El Ministerio de Hacienda ha conseguido ingresar 7.364 millones de euros adicionales entre enero y noviembre de 2025 gracias a las subidas y modificaciones fiscales aprobadas durante este ejercicio. Así lo detalla el último informe mensual de recaudación elaborado por la Intervención General de la Administración del Estado, lo que confirma el impacto directo de las nuevas medidas tributarias sobre las arcas públicas.

Este incremento se enmarca en la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez de incrementar la presión fiscal para sostener el gasto público y reducir el déficit. Entre las medidas más destacadas figura la creación de nuevos gravámenes —como el impuesto a grandes fortunas, los gravámenes temporales a la banca y a las energéticas—, así como modificaciones en el IRPF que han afectado especialmente a rentas medias y altas, ya que el Ejecutivo ha seguido sin aplicar la deflactación del impuesto pese a la elevada inflación.
Además, la no actualización de los tramos del IRPF según el IPC ha provocado lo que los economistas denominan “progresividad fría”, es decir, un aumento automático de la carga tributaria sobre los ciudadanos que han visto incrementado su salario para no perder poder adquisitivo, pero han terminado tributando más.
Según el informe, esta política ha reforzado la capacidad recaudatoria del Estado a corto plazo, pero expertos fiscales advierten de sus efectos colaterales: una mayor presión sobre las clases medias, desincentivos al trabajo y al ahorro, y una menor competitividad para las empresas.
Los 7.364 millones de euros adicionales suponen una parte significativa del crecimiento de ingresos fiscales en un año marcado por la desaceleración del crecimiento económico y una inflación que, aunque más contenida que en 2022 o 2023, sigue afectando al consumo y al poder adquisitivo.
Desde algunos sectores económicos y asociaciones de autónomos y pymes se ha criticado duramente esta estrategia fiscal, al considerar que se está sosteniendo el gasto público sobre el esfuerzo fiscal de los contribuyentes, mientras que el Ejecutivo sigue sin abordar una reducción estructural del gasto o una mejora de la eficiencia en el uso de los recursos públicos.
Con este panorama, la previsión es que Hacienda continúe exprimiendo la vía recaudatoria como fuente prioritaria de ingresos en 2026, a falta de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado que permitan redefinir el marco fiscal.



