
El virus llega importado y Sanidad admite que no hay contagio entre personas
Italia ha comunicado la detección del primer caso en Europa de gripe aviar A (H9N2) en un ser humano. El positivo se ha identificado en Lombardía (norte) y, según el Ministerio de Sanidad italiano, se trata de un paciente frágil y con patologías previas que contrajo la infección en un país extracomunitario antes de viajar y que permanece hospitalizado.
Las autoridades italianas insisten en que es un virus de origen animal y de baja patogenicidad. Con la información disponible, el contagio se produciría por exposición directa a aves de corral infectadas o por contacto con ambientes y materiales contaminados.
‘Nunca se ha notificado’ transmisión persona a persona
Sanidad subraya que, en esta variante, ‘nunca se ha notificado la transmisión de persona a persona’ y que los casos humanos descritos a nivel global suelen presentar sintomatología leve. Tras confirmarse el caso, se activaron los protocolos ordinarios de vigilancia, se localizó a todos los contactos estrechos y se inició su seguimiento.
La respuesta se coordinó con el Instituto Superior de Sanidad (ISS) y los laboratorios de referencia nacionales, manteniendo informados a los organismos internacionales. Italia sostiene que no hay una situación crítica y que el escenario se monitoriza de forma constante.
Análisis crítico: la letra pequeña política en plena era de restricciones
El dato incómodo para los discursos alarmistas es claro: el caso llega importado, el propio Gobierno italiano admite baja patogenicidad y recalca que no hay transmisión entre personas. Aun así, Europa vuelve a moverse en un terreno conocido: cualquier alerta sanitaria puede convertirse en excusa para ampliar control y restricciones, especialmente sobre sectores productivos vulnerables.
En España ya se vio el reflejo preventivo: el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación decretó en noviembre el confinamiento de todas las explotaciones de aves de corral criadas al aire libre para prevenir la gripe aviar. La medida afectó a granjas al aire libre con cualquier método de cría, incluidas las ecológicas, las de autoconsumo y las que venden huevos o carne de forma directa. El debate, una vez más, no es si hay que vigilar: es si se está dispuesto a imponer restricciones masivas cuando las propias autoridades reconocen un riesgo humano limitado y sin transmisión entre personas.



