
España expulsa al embajador de Ortega y eleva la presión
Madrid responde con reciprocidad tras la expulsión del embajador español en Managua
El Gobierno de España ha ordenado la expulsión del embajador de Nicaragua en Madrid, Mauricio Carlo Gelli, y de otro diplomático del país, en una medida de ‘estricta reciprocidad’ por la ‘injusta expulsión’ del embajador español en Managua y de la segunda jefatura de la embajada, según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores.
La decisión llega después de que el régimen de Daniel Ortega expulsara la pasada semana al embajador de España, Sergio Farré Salvá, diplomático de carrera desde 2005 y nombrado por el Consejo de Ministros el 2 de diciembre. Exteriores, dirigido por José Manuel Albares, sostiene que España seguirá trabajando para mantener las mejores relaciones con el ‘pueblo hermano’ nicaragüense.
Una crisis que se repite: Ortega tensó la cuerda antes
El choque no es nuevo. En agosto de 2021, España llamó a consultas a su embajadora en Managua, María del Mar Fernández-Palacios, tras un comunicado nicaragüense que denunciaba una supuesta injerencia española. En 2022, el régimen de Ortega no autorizó su regreso y retiró a su embajador en Madrid. La crisis se encauzó cuando el Gobierno envió a Pilar María Terrén, acreditada en febrero de 2023.
ANÁLISIS CRÍTICO
Lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el régimen de Ortega utiliza la diplomacia como herramienta de presión y propaganda, y castiga cualquier gesto que interprete como cuestionamiento. España responde ahora con reciprocidad, pero el episodio deja una pregunta política de fondo: ¿basta con expulsiones cruzadas cuando se trata de un gobierno que se proclama vencedor en elecciones sin rivales porque estaban encarcelados?
Ortega se proclamó vencedor en las elecciones del 7 de noviembre de 2022. Desde 1997 el mandato es de cinco años y, con 79 años, culmina su quinto mandato y cuarto consecutivo el 10 de enero de 2027. España no reconoció su reelección, ha criticado la situación de derechos humanos y ha dado asilo a personalidades como el escritor y Premio Cervantes Sergio Ramírez. Ese contexto explica por qué Managua reacciona con hostilidad cuando Europa marca límites.



