Epstein acorrala a Carlos III: ofrece colaborar por Andrés
Buckingham se abre a la policía, pero Andrés sigue sin dar la cara
El rey Carlos III ha comunicado que está «dispuesto» a colaborar con la Policía británica si es requerido por las «preocupantes» acusaciones que vuelven a cercar a su hermano, el expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, por sus vínculos con el pedófilo convicto Jeffrey Epstein, según un portavoz del Palacio de Buckingham.
El mensaje llega tras la publicación de millones de documentos del caso Epstein que reactivan el escándalo y alimentan el escrutinio público sobre un miembro de la realeza ya apartado del núcleo institucional. En esos archivos aparecen indicios de que Andrés habría enviado a Epstein informes sobre Vietnam, Singapur y otros destinos ligados a un viaje oficial, algo especialmente delicado porque los enviados comerciales suelen tener prohibido compartir documentación confidencial o sensible.

La Monarquía intenta blindarse: víctimas en el discurso, daños en la imagen
Buckingham insiste en que corresponde a Andrés responder por las acusaciones concretas, pero añade que, si la policía de Thames Valley se pone en contacto, la Casa Real estará «dispuesta» a cooperar. A la vez, remarca que los «pensamientos y la solidaridad» de los reyes están con las víctimas de cualquier forma de abuso.
De momento, según el comunicado, no se ha contactado con ningún miembro de la familia real por las presuntas filtraciones de información confidencial a Epstein cuando Andrés ejercía como enviado especial del Reino Unido para comercio e inversión. La propia policía ha indicado que ha sido informada y que está valorando si abre una investigación formal.
Abucheos al rey y presión pública: «¿Cuánto hace que lo sabías?»
La crisis ya se ha trasladado a la calle. Este lunes, durante una visita en Lancashire, el monarca fue abucheado y un hombre le gritó: «¿Cuánto hace que sabías lo de Andrés?». La escena refleja el desgaste que provoca un caso que la institución intenta contener con comunicados, mientras la opinión pública exige explicaciones.
Andrés renunció a sus funciones oficiales en 2019 por sus vínculos con Epstein. Según el texto de referencia, Carlos III le retiró el título de príncipe ese mismo año y, la semana pasada, se vio obligado a abandonar su mansión real. El expríncipe, hoy con 65 años, niega irregularidades y no ha respondido a peticiones de comentario tras la última publicación de archivos.
Los nuevos documentos y el elefante en la habitación
Los últimos archivos incluyen una foto en la que se ve al expríncipe con una mujer a la que toca mientras ella está tumbada en el suelo, además de correos en los que Epstein promete enviarle a Andrés una joven rusa de 26 años descrita como «bonita, inteligente y de fiar». También aparecen intercambios que sugieren que en 2010, después de la condena de Epstein por delitos sexuales contra menores, Andrés pudo compartir documentos comerciales oficiales del Reino Unido con el financiero.
En 2022, Andrés resolvió una demanda presentada por Virginia Giuffre, que le acusaba de abusar sexualmente de ella cuando era adolescente, vinculando los hechos a su asociación con Epstein. Giuffre se suicidó el pasado abril. Con estos antecedentes, el intento de la Casa Real de «pasar página» choca con una realidad política: cada nueva filtración reabre preguntas sobre responsabilidades, encubrimientos y el papel de las élites.
Por su parte, los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, han reconocido estar «profundamente preocupados», el mensaje más directo hasta ahora desde Kensington sobre un escándalo que amenaza con seguir erosionando la credibilidad institucional.



