
Las eléctricas piden aplazar el cierre de Almaraz ante riesgos económicos
¿Es sensato cerrar una central nuclear en plena crisis energética?
Iberdrola y Endesa han reiterado la petición al Gobierno de aplazar el cierre de la central nuclear de Almaraz, situada en Cáceres, argumentando que «no es el momento» adecuado. Esta solicitud se produce en una semana clave donde se discute en el Congreso la derogación del calendario de cierre de las nucleares, planteando un dilema crucial para la política energética del país.
Advertencias de los líderes del sector
Mario Ruiz-Tagle, de Iberdrola, enfatizó que «cerrar las nucleares en este contexto no tiene sentido». Según su opinión, antes de tomar decisiones precipitadas, es imperativo «pararse a pensar». El consejero delegado de Endesa, José Bogas, se mostró confiado en que la respuesta del Ministerio y del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) sea positiva, señalando que la falta de infraestructura para un cierre rápido podría llevar a «cometer los mismos errores del pasado».
Impacto en la economía y la sociedad
Ambas eléctricas, junto a Naturgy, han solicitado formalmente extender hasta 2030 la vida útil de Almaraz, advirtiendo que su cierre podría tener graves consecuencias económicas: «decenas de municipios están condenados a desaparecer». Un cierre prematuro podría impactar no solo en la producción de energía, sino también en el desarrollo industrial y la estabilidad laboral en la región.
Renuncia fiscal para mantener la viabilidad
El Gobierno ha establecido condiciones estrictas, entre ellas, asegurar que la propuesta no incremente los costos para el consumidor. En este marco, las empresas han decidido renunciar a cualquier rebaja fiscal para priorizar la continuidad de la central nuclear. Ruiz-Tagle ha destacado la necesidad de ser competitivos con otros mercados europeos, sugiriendo que el sistema fiscal actual penaliza a la energía nuclear frente a otras tecnologías más favorecidas.



