La presidenta encargada de Venezuela propone cooperación con Washington en energía, minería y lucha contra el narcotráfico, mientras defiende la inocencia del chavismo y exige respeto a la soberanía venezolana.

Venezuela busca redefinir su relación con Estados Unidos
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, planteó una nueva hoja de ruta para las relaciones con Estados Unidos, asegurando que cualquier acercamiento debe sustentarse en “la verdad, el respeto mutuo y el beneficio compartido”.
El anuncio se produjo durante un acto público en Caracas, en el que la dirigente chavista explicó que el Gobierno venezolano ya ha delineado una agenda de trabajo bilateral centrada en tres sectores clave:
- Energía
- Minería
- Combate al narcotráfico
Según Rodríguez, el objetivo es “dirimir diferencias y avanzar en coincidencias” con Washington, después de que ambos países reanudaran contactos diplomáticos en un contexto geopolítico extremadamente delicado para Venezuela.
El nuevo “decálogo” de política exterior
Durante su intervención, la mandataria presentó un Decálogo de Actuación que, según explicó, guiará las relaciones internacionales del país. Entre los principios anunciados destacan:
- La verdad: reconocimiento de la realidad venezolana.
- Respeto entre Estados: rechazo a la injerencia extranjera.
- Beneficio compartido: cooperación económica bilateral.
- Legalidad internacional: respeto al derecho y a los organismos globales.
- Pacifismo: rechazo a los conflictos armados.
- Cooperación en seguridad internacional.
Rodríguez insistió en que estas bases deben servir para construir una relación estable y duradera con Washington.
El punto más polémico: narcotráfico y acusaciones contra el chavismo
Uno de los aspectos más controvertidos del discurso fue la referencia directa al narcotráfico, un tema que durante años ha marcado las tensiones entre Caracas y Washington.
La dirigente negó categóricamente cualquier implicación del Estado venezolano en estas actividades y aseguró que el país coopera con otros gobiernos de la región para combatir el tráfico de drogas.
Además, defendió públicamente la inocencia del expresidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores, señalando que el mundo debe conocer “la verdad de Venezuela”.
Las declaraciones se producen en medio de un escenario político extremadamente complejo, después de que Maduro fuera detenido el 3 de enero en una operación militar estadounidense, lo que abrió un nuevo capítulo en la crisis venezolana y provocó un proceso de acercamiento diplomático entre Caracas y Washington.
Energía y minería: el verdadero interés estratégico
Detrás del discurso diplomático, el factor económico parece clave.
El Gobierno venezolano ha puesto sobre la mesa sus enormes reservas energéticas y mineras como base para atraer inversión internacional, incluida la estadounidense. En los últimos meses, Caracas ha iniciado contactos para facilitar inversiones extranjeras y reformar su legislación minera, con el objetivo de reactivar la economía del país.
Para muchos analistas, este movimiento refleja un cambio pragmático del chavismo, que busca aliviar el aislamiento internacional y estabilizar el país tras años de crisis.
Una relación marcada por la desconfianza
A pesar del tono conciliador, el acercamiento entre Caracas y Washington sigue rodeado de tensiones políticas y estratégicas.
Mientras el gobierno venezolano exige respeto a su soberanía, Estados Unidos ha condicionado su cooperación a avances en seguridad, narcotráfico y reformas políticas.
La gran incógnita es si este nuevo diálogo representa un auténtico cambio de rumbo en la relación bilateral o simplemente una tregua táctica en medio de una crisis política aún sin resolver.
¿Estamos ante el inicio de una normalización histórica entre Venezuela y Estados Unidos, o solo frente a un nuevo episodio de cálculo geopolítico entre dos viejos adversarios?



