
El decreto antidesahucios de Sánchez condena a propietarios
La realidad de los dueños de vivienda en España
La reciente convalidación del último decreto ómnibus del Gobierno de Sánchez ha puesto en jaque a los propietarios de viviendas, quienes se ven atrapados en un sistema que favorece a okupas e inquilinos morosos. Desde su implementación en 2020, el decreto antidesahucios ha generado una ola de víctimas entre quienes apenas pueden subsistir con su patrimonio.
El caso de Elena: un grito desesperado
Elena, propietaria de un piso en Alpedrete, es una de las numerosas personas que han sufrido las consecuencias de una normativa fallida. Según cuenta, tras arrendar su vivienda a una familia que prometió cumplir con el pago, se encontró atrapada en un ciclo de excusas y deudas acumuladas que superan los 5 000 euros. «Soy una propietaria indigente, vivo con 4 euros al día», expresa con desasosiego.
Consecuencias del decreto antidesahucios
La extensión de este decreto ha empujado a decenas de miles de propietarios a una situación de vulnerabilidad, obligándoles a enfrentar deudas y estrés emocional. La negativa del Congreso a prorrogar la medida significa, sin embargo, que se reactivarán miles de desahucios que han permanecido estancados. A pesar de que la justicia sea lenta, propietarios como Elena esperan que esta decisión del Gobierno cambie su suerte.
Exigencias desesperadas y un futuro incierto
La situación es crítica: Elena ha pedido a sus inquilinos que desocupen el inmueble y ha ofrecido incluso pagos a cambio de su salida. «Vivo de la caridad», afirma, evidenciando el claro fracaso de las políticas de vivienda del Gobierno. La denuncia de estos casos no solo es un reflejo de la mala gestión del PSOE, sino una llamada de atención a todos aquellos que aún creen en la protección de los derechos de propietarios.



