jueves, enero 15, 2026
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El PSOE se rebela contra Moncloa tras la destitución de Paco Salazar

Ferraz estalla por la expulsión de su último «socialista de raza» en Presidencia y teme perder peso político en La Moncloa.

La salida de Salazar desata una tormenta interna

La destitución de Paco Salazar como secretario general de Coordinación Institucional del gabinete de la Presidencia ha desatado una crisis sin precedentes entre La Moncloa y el PSOE. Con su salida, provocada por acusaciones internas de comportamientos inapropiados hacia mujeres, ya no queda ningún referente del partido en el primer escalón del poder ejecutivo.

La inquietud en Ferraz es palpable. «No queda ni un solo socialista de raza», afirman desde la dirección del partido, que ahora se ve sin influencia directa en las decisiones del entorno más cercano de Pedro Sánchez.

Un Ejecutivo cada vez más tecnócrata

La reconfiguración del área presidencial ha dejado paso a un gabinete dominado por académicos y tecnócratas, sin arraigo en la militancia socialista. El jefe de gabinete, Diego Rubio, y sus colaboradores directos carecen de peso orgánico dentro del partido. Esto ha levantado las alarmas entre quienes consideran que la estrategia política del Gobierno se aleja del sentir de la base socialista.

Desde el propio partido se han intensificado las llamadas y presiones para tratar de influir en las decisiones del Ejecutivo. Pero las fuentes consultadas admiten que «el único puente real entre el Gobierno y el PSOE es el propio Sánchez«, quien ejerce de presidente y secretario general.

El caso Salazar: una dimisión que ha dolido

La salida de Salazar ha sido especialmente traumática para el entorno de Moncloa. «Era el auténtico estratega del partido», señala una fuente cercana. Fue el número dos de Iván Redondo, y su capacidad de análisis político interno le ganó el respeto del presidente. Pero las acusaciones internas de acoso tumbaron su continuidad.

El Gobierno, consciente del coste reputacional, ha decidido mantener una política de contención, evitando designar de inmediato un reemplazo y restringiendo el acceso del partido a los centros de decisión de Moncloa.

Ferraz exige volver a influir

El malestar es tal que algunos dirigentes socialistas temen la desconexión total del Gobierno respecto al partido. La sensación de abandono se agrava por el contexto: el auge de Vox en Andalucía, las tensiones con Sumar, y una legislatura que avanza con bloqueo legislativo y escándalos como el caso Cerdán.

Moncloa ha intentado blindarse, pero el coste político interno puede ser alto. La presión para recuperar «sensibilidad socialista» en el núcleo de poder se intensifica, aunque por ahora no hay visos de que Pedro Sánchez ceda.

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