
A 40 años del referéndum sobre la OTAN, el Gobierno de Pedro Sánchez se enfrenta a Washington tras negarse a aumentar el gasto militar al 5% del PIB y vetar el uso de las bases de Rota y Morón para atacar Irán.
España vuelve al centro del debate de la OTAN 40 años después del referéndum
Cuatro décadas después del histórico referéndum que decidió la permanencia de España en la OTAN, el país vuelve a situarse en el epicentro de la tensión dentro de la Alianza Atlántica. Esta vez, el choque llega por dos decisiones clave del Gobierno de Pedro Sánchez: rechazar el objetivo de elevar el gasto militar al 5% del PIB y bloquear el uso de bases militares españolas para un posible ataque de Estados Unidos contra Irán.
Estas decisiones han provocado un duro enfrentamiento político con la administración del presidente estadounidense Donald Trump, que ha intensificado sus críticas contra Madrid y ha llegado a plantear medidas económicas de represalia.
El pulso se produce en un momento especialmente simbólico: 40 años después del referéndum de 1986, cuando los españoles votaron permanecer en la OTAN con la promesa de mantener ciertas limitaciones en materia militar.
Trump presiona a España para duplicar el gasto militar
El conflicto se agravó tras la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya en 2025, donde Estados Unidos impulsó que los aliados incrementen el gasto en defensa hasta el 5% del PIB para 2035.
España, sin embargo, se ha convertido en uno de los pocos países que se desmarca abiertamente de ese objetivo.
El Ejecutivo de Sánchez sostiene que un aumento de esa magnitud obligaría a duplicar el actual presupuesto de Defensa, algo que considera incompatible con la sostenibilidad fiscal y el mantenimiento del gasto social.
Actualmente, España destina aproximadamente el 2% del PIB a defensa, cifra que se alcanzó en 2025 tras una inversión adicional de 10 471 millones de euros dentro del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa.
Pero para Washington y varios aliados de la OTAN, ese esfuerzo sigue siendo insuficiente frente al nuevo escenario de seguridad internacional.
El propio secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha señalado que el objetivo del 2% se ha quedado obsoleto ante las nuevas amenazas geopolíticas.
Amenazas de aranceles y tensiones con Washington
El presidente estadounidense Donald Trump ha elevado notablemente el tono contra España.
Durante la cumbre de La Haya, Trump llegó a advertir de posibles aranceles comerciales contra España si el país no incrementa su contribución militar.
Además, calificó a España como “un socio terrible” dentro de la OTAN, cuestionando su compromiso con la seguridad colectiva.
En declaraciones especialmente polémicas, el mandatario afirmó que España “no tiene absolutamente nada” que Estados Unidos necesite, salvo “gente estupenda”, pero criticó duramente la falta de liderazgo político en Madrid.
Estas declaraciones han intensificado la tensión diplomática entre ambos países, uno de los pilares históricos de la cooperación militar en Europa.
El veto a usar las bases de Rota y Morón contra Irán
El punto más delicado del conflicto ha sido la decisión del Gobierno español de prohibir el uso de las bases militares de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) para posibles operaciones militares estadounidenses contra Irán.
Desde el Ejecutivo español se argumenta que España no puede participar ni facilitar operaciones militares que no cuenten con respaldo del derecho internacional o de Naciones Unidas.
Sin embargo, esta postura ha irritado profundamente a Washington.
Trump llegó a insinuar que Estados Unidos podría utilizar las bases igualmente si lo considerara necesario, alimentando aún más la polémica.
Las bases de Rota y Morón son consideradas infraestructuras estratégicas para la presencia militar estadounidense en Europa, África y Oriente Medio, por lo que su uso o restricción tiene enormes implicaciones geopolíticas.
El Gobierno defiende su modelo de contribución a la OTAN
Frente a las críticas, el Ejecutivo de Sánchez sostiene que la aportación de España a la OTAN no debe medirse únicamente en términos de dinero.
El Gobierno argumenta que el país contribuye de manera significativa mediante:
- Despliegues militares en misiones internacionales
- Infraestructuras estratégicas clave para la Alianza
- Modernización tecnológica de las Fuerzas Armadas
- Participación activa en operaciones internacionales
Según esta visión, la capacidad operativa y la cooperación internacional son tan relevantes como el volumen presupuestario.
El debate sobre el gasto militar divide a España
El debate sobre el gasto en defensa también tiene una fuerte dimensión interna.
Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 54,9% de los ciudadanos respalda la negativa del Gobierno a elevar el gasto militar al 5% del PIB.
Además:
- 57,5% considera que España no debe aceptar la exigencia de Trump.
- 34,7% cree que el país sí debería hacerlo.
La encuesta revela también que el 72,8% de los españoles es consciente de que destinar el 5% del PIB a defensa implicaría subidas de impuestos o recortes sociales.
Este factor explica en parte la prudencia del Gobierno ante las presiones internacionales.
El gasto militar en España: una subida histórica
A pesar de la polémica, el gasto en defensa en España ha crecido de forma notable en los últimos años.
Cuando Pedro Sánchez llegó al poder en 2018, el presupuesto militar representaba apenas el 0,92% del PIB, con unos 11 172 millones de euros.
Desde entonces, la inversión ha aumentado de forma progresiva:
- 2020: 12 293 millones (1,17% del PIB).
- 2023: 15 157 millones (1,4%).
- 2025: alrededor de 33 123 millones, alcanzando por primera vez el 2% del PIB.
En total, el gasto en defensa ha crecido cerca de un 196% desde 2018, situando a España entre los países de la OTAN que más han incrementado su presupuesto militar en los últimos años.
Un nuevo choque estratégico dentro de la Alianza
El enfrentamiento entre Madrid y Washington refleja una tensión más profunda dentro de la OTAN: el debate sobre quién debe asumir el peso real de la seguridad occidental.
Mientras Estados Unidos exige un compromiso económico mucho mayor de sus aliados, países como España defienden un enfoque más equilibrado que no comprometa su estabilidad presupuestaria ni sus políticas sociales.
A 40 años del referéndum que selló la entrada de España en la Alianza Atlántica, la pregunta vuelve a cobrar actualidad:
¿Debe España alinearse plenamente con las exigencias militares de la OTAN o mantener una estrategia propia dentro de la seguridad europea?



