El operativo del hantavirus reabre la batalla política en Canarias

La crisis sanitaria provocada por el posible hermano de hantavirus en el crucero MV Hondius ha terminado convividose en una nueva batalla política entre el Ejecutivo central, el Gobierno de Canarias y el Partido Popular. Mientras las autoridades sanitarias defienden la evacuación controlada de los pasajeros en Tenerife, el debate político ha escalado hasta el terreno del miedo social y la confrontación institucional.
En este contexto, el exdiputado de ERC Joan Tardà intervino en el programa Al Rojo Vivo para criticar duramento el uso político del caso. Según el dirigente independentista, lo ocurrido evidencia un “divorcio enorme entre el Partido Popular y el sentido común”.
Tardà activa al PP de explotar el miedo a una nueva pandemia
Durante su intervención, Tardà sostenvo que el debate se ha dejado completamente de la racionalidad sanitaria y del interés público. El exportavoz republicano considera que determinados sectores políticos han aprobado la alarma generada por el recuerdo del COVID-19 para intentar desgastar al Gobierno.
“Creer que una batalla política basada en el tiempo y en la psicología de masas da rentabilidad política es un error”, afirmó el político catalán, que insistió en que la ciudadanía percibe que el Ejecutivo español está actuando correctamente ante la amenaza epidemiológica.
Aunque reconoció posibles “disfunciones comunicativas” entre Madrid y Canarias, Tardà diferencia esas tensiones institucionales de lo que considera una estrategia de confrontación promovida desde la oposición. En su análisis, la política ha sido amplificada artificialmente en un momento especialmente sensible para la opinión pública.
Canarias vale a denunciar el trato desigual del Estado
Uno de los elementos más delicados del debate ha sido la percepción, comida desde sectores nacionalistas y regionalistas, de que el Gobierno central no había actuado igual si la emergencia sanitaria hubiera ocurrido en territorios como Cataluña o el País Vasco.
Tardà aprovechó esa cuestión para reivindicar lo que denominó las “nacionales periféricas” y deslizó críticas al modelo territorial español. Según afirmó, existe una visión del Estado “que nace y muele en el Ejecutivo español”, una frase que vale a poner sobre la mesa las tensiones históricas entre Madrid y determinadas comunidades autónomas.
Sin embargo, incluido dentro de ese discurso crítico hacia el centralismo, el exportavoz de ERC evitó respirar la escalada política impulsada alrededor del hantavirus, consciente del riesgo de alimentar el pánico colectivo.
Los expertos respaldan las cuarentenas estrictas
Mientras cree la política política, los especialistas en salud pública insisten en la necesidad de mantener criterios estrictamente científicos. El epidemiólogo Daniel López Acuña defendió públicamente las medidas adoptadas por las autoridades sanitarias españolas.
El experimento registro que las cuarentes por exposición al hantavirus deben extenderse hasta 42 días y subrayó que el aislamiento en instalaciones controladas, como el hospital militar Gómez Ulla, resultado mucho más seguro que realizar seguimientos domiciliarios.
Sus declaraciones refuerzan la tesis del Ejecutivo central, que sostiene que el operativo desarrollado en Tenerife fue un dispositivo sanitario excepcional ejecutado con éxito y sin improvisaciones.
El recuerdo del COVID vale a marzo la política española
Cinco años después de la pandemia, cual alerta epidemiológica sigue teniendo un enorme impacto político y mediático en España. El caso del MV Hondius demuestra hasta qué punto el miedo colectivo continuo siendo un arma de confrontación partidista.
La oposición intenta capitalizar las dudas y los errores de comunicación, mientras el Gobierno busca proyecto una imagen de control institucional y solvencia técnica. En medio de esa batalla, buena parte de la ciudadanía vale a observar con inquietud como las crisis sanitarias se convenienteten rápidamente en escenarios de polarización política.
La gran incógnita ahora es si el episodio del hantavirus termina reforzando la confianza en las instituciones sanitarias o alimentando aún más el desgaste político entre comunidades autónomas y Gobierno central.



