sábado, junio 13, 2026
InicioPolíticaCrisis en el PSOE andaluz: Montero se aferra al “voto oculto” tras...

Crisis en el PSOE andaluz: Montero se aferra al “voto oculto” tras una campaña en caída libre

El PSOE andaluz entra en la recta final electoral envuelto en pesimismo interno, errores estratégicos y una creciente desconexión con su electorado tradicional. La polémica protagonizada por María Jesús Montero tras calificar como “accidente laboral” la muerte de dos guardias civiles ha terminado de dinamitar una campaña que ya hacía aguas según reconocen dirigentes socialistas

El PSOE andaluz entra en pánico ante el desplome electoral

La campaña electoral del PSOE en Andalucía afronta sus últimos días marcada por el desánimo interno, las encuestas a la baja y una sensación cada vez más extendida de fracaso estratégico. Dentro del partido ya se admite que el objetivo inicial de mantenerse cerca de los 30 diputados se ha convertido prácticamente en una quimera.

Las previsiones demoscópicas dibujan un escenario especialmente preocupante para los socialistas, hasta el punto de que algunas encuestas sitúan al partido incluso por debajo del ya desastroso resultado obtenido por Juan Espadas en 2022, considerado el peor suelo histórico reciente del socialismo andaluz.

Lejos de transmitir fortaleza, en el seno del PSOE andaluz se multiplican las explicaciones para justificar el deterioro de la campaña liderada por María Jesús Montero, cuya candidatura no ha conseguido conectar con amplios sectores del electorado progresista.

De la “desmovilización” al recurso desesperado del “voto oculto”

Durante semanas, la dirección socialista intentó justificar la falta de impulso electoral apelando a una supuesta desmovilización del votante de izquierdas. Según esta versión, el presidente andaluz, Juanma Moreno, habría diseñado una campaña de perfil bajo y escasa confrontación política para evitar activar a la izquierda.

Posteriormente, el PSOE achacó sus problemas a los más de 500 000 abstencionistas que no acudieron a votar en las autonómicas de 2022, aunque sí participaron masivamente en las elecciones generales de 2023.

A esa narrativa se sumaron después las críticas al impacto de la política nacional sobre la campaña andaluza. Dentro del partido señalan casos como el denominado juicio de las mascarillas y otras crisis del Gobierno de Pedro Sánchez, que habrían contaminado el clima electoral en Andalucía.

Sin embargo, conforme las encuestas siguen empeorando, algunos dirigentes socialistas han comenzado a refugiarse en el clásico argumento del “voto oculto”, una fórmula recurrente cuando los sondeos dejan de ofrecer esperanza. En privado, varios cargos admiten confiar en que exista un electorado socialista que no expresa públicamente su intención de voto pero que terminaría apoyando al PSOE en las urnas.

La polémica de Montero agrava la desconexión con las bases

La situación se complicó aún más tras la fuerte controversia generada por unas declaraciones de María Jesús Montero, quien calificó como “accidente laboral” la muerte de dos agentes de la Guardia Civil arrollados por una narcolancha mientras realizaban labores de persecución.

Las palabras de la dirigente socialista provocaron indignación entre asociaciones de guardias civiles, sectores de la oposición y parte de la opinión pública, especialmente en una comunidad donde el problema del narcotráfico en el Campo de Gibraltar lleva años generando alarma social.

Dentro del propio PSOE andaluz existe malestar por el impacto de estas declaraciones en plena campaña electoral. Algunos dirigentes consideran que este episodio ha reforzado la percepción de una candidatura desconectada de las preocupaciones reales de muchos andaluces.

“Ha sido un desastre”: crece el malestar interno

El pesimismo ya no se oculta en privado. Fuentes internas reconocen abiertamente que la campaña “ha sido un desastre” y que ni la precampaña ni el arranque oficial lograron movilizar a la militancia socialista.

La sensación dominante en varios sectores del partido es que la candidatura de Montero nunca consiguió generar ilusión ni expectativa de cambio frente a un Juanma Moreno que mantiene una imagen consolidada de estabilidad institucional.

Además, dirigentes territoriales cuestionan el diseño estratégico de la campaña y denuncian improvisación, falta de mensaje claro y excesiva dependencia de la política nacional de Sánchez, un elemento que, lejos de sumar, habría terminado penalizando aún más al PSOE andaluz.

Un PSOE atrapado entre el desgaste de Sánchez y el avance del PP

La crisis del PSOE andaluz refleja también el desgaste más amplio que atraviesa el socialismo español tras años de polarización política, escándalos y tensiones internas dentro del Ejecutivo de coalición.

Mientras el PP de Juanma Moreno explota una imagen de moderación y estabilidad, el PSOE aparece atrapado entre la pérdida de credibilidad institucional y una izquierda fragmentada donde fuerzas como Adelante Andalucía también intentan captar el voto desencantado.

Paradójicamente, incluso partidos minoritarios recurren ahora al argumento del “voto oculto”, evidenciando hasta qué punto el bloque de izquierdas afronta la campaña desde la incertidumbre y la falta de expectativas reales.

El riesgo de un nuevo batacazo histórico

En el tramo decisivo de la campaña, el PSOE andaluz parece más centrado en explicar su posible derrota que en construir una alternativa sólida al Gobierno autonómico.

La apelación al “voto oculto” evidencia la ausencia de una narrativa ganadora y refleja el clima de resignación que ya se instala en parte del partido. Mientras tanto, la polémica de Montero y la incapacidad para movilizar al electorado progresista amenazan con convertir estas elecciones en un nuevo golpe histórico para el socialismo andaluz.

NOTICIAS RELACIONADAS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -spot_imgspot_img

MÁS POPULAR