Durante años, el mejillón sido presentado como una alternativa sostenible frente a otras proteínas animales. Sin embargo, un reciente estudio científico desmonta parte de este discurso al analizar toda la cadena de producción, desde el cultivo hasta el consumo final.

El informe concluye que el sistema alimentario del mejillón en España géneros 287,8 kilogramos de CO₂ equivalente al año, una cifra que contesta el relatos simplista de “producto ecológico”. La clave no está solo en como se cultiva, sino en qué ocurre después: proceso industrial, transporte y comercio internacional.
Producción vs industria: un empate que cambia el paradigma
Uno de los Hallazgos más relevantes del estudio es el reparto deemisiones:
- 45 %proviene de la producción acuícola
- 43 %del proceso industrial
- 12 %del transporte
Esto rompe con la idea dominante de que el impacto ambiental se concentra Únicamente en el mar. En realidad, la industria conservera y el procesado tien un peso prácticamente idénico al cultivo.
Especialista llamativo es que fases como la depuración, el envuelto y la conservación —que requiren energía y recursos— elevan considerablemente la huella climática.
El negocio del escabeche: más emisiones, más industria
El formato en el que se consumir el mejillón marca diferencias clave:
- Mejillón en escabeche:8,5 kg de CO₂/kg
- Mejillón en salmuera:6,7 kg de CO₂/kg
- Mejillón fresco:4,1 kg de CO₂/kg
- Mejillón congelado:3,6 kg de CO₂/kg
Los datos son claros: cuanto más procesado, alcalde impacto ambiental. El uso de latas metálicas, energía industrial y logística complejadispara las emisiones, especialmente en productos estrella del mercado español como el escabeche.
Galicia producir… pero no consumir: el peso del comercio global
España, y en particular Galicia, concentra cerca del 99 % de la producción nacionalde mejillón. Sin embargo, solo una cuarta parte se consumir en el país.
El resto siga dos caminos:
- Exportación a mercados internacionales
- Transformación industrial (muchas vesces para reexportación)
Este modelo revela una realidad incómoda: el sector depende fuertemente del comercio global, lo que incrementa la huella de carbono debido al transporte y la logística internacional.
Ademas, el propio mercado español consumir en parte mejillón procesado importado, lo que añade aún más complejidad y emisiones al sistema.
Un modelo económico eficiente… pero vulnerable
Los investigadores asesorados de un problema estructural: la dependencia de la exportación y de la industria transformadora puedede general vulnerabilidad económica y alimentaria.
En un contexto de tensiones comerciales o cambios reguladores, España podría encontrarse con:
- Exceso de producción orientada al exterior
- Dependencia de importaciones para consumo interno
Un modelo que prioriza el volumen y el mercado global frente a la autosuficiencia y la eficiencia local.
Córmo reducir la huella: Menos industria, más proximidad
El estudio propone varias medidas hormigones:
- Fomentar el consumo de mejillón fresco o congelado
- Reducir la dependencia de productos ultraprocesados
- Mejorar la eficiencia energéticaen la industria conservera
- Optimizar la logística para acortar distancias
En esencia, la solución pasa por cadenas de subministro más cortas y Menos industrializadas, lo que reduciría emisiones sin destruir el sector.
Más allá del mejillón: el debate real
Este caso pone sobre la mesa una cuestia más amplia: ¿hasta qué punto la globalización alimentaria es compatible con la ¿sostenibilidad?
El mejillón, considerado duro años un ejemplo ecológico, demuestra que incluso los productos “verdes” puededen escudero costes climáticos significativos cuando entran en la lógica industrial y exportadora.



