Los delitos violentos y graves —asesinatos, asesinatos en grado de tentativa, secuestros y agresiones sexuales— se disparan bajo el mandato de Pedro Sánchez, mientras que los hurtos, robos de coches y robos con fuerza disminuyen ligeramente, lo que el Ejecutivo vende como un “descenso general” en la criminalidad. La realidad es otra muy distinta: las calles están cada vez más marcadas por la violencia extrema.
Balance general: bajan los delitos, pero sube el miedo
Entre 2017 (año previo a la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa) y 2024, los delitos totales descendieron un módico 2,7%, de 2045785 a 1990575. Un descenso que se debe en gran parte a la caída de delitos menores como hurtos o sustracción de vehículos. Sin embargo, los delitos que más alarman a la población —por su carga de violencia y repercusión social— se han disparado.
- Homicidios consumados: de 308 en 2017 a 348 en 2024 (+13%).
- Intentos de asesinato: de 799 a 1.343 (+68%).
- Secuestros: de 69 a 105 (+53%).
- Lesiones y riñas tumultuarias: de 18086 a 29432 (+63%).
- Delitos contra la libertad sexual: de 11692 a 21159 (+81%).
- Agresiones sexuales con penetración: de 1382 a 5206 (+277%).
Delitos menores: el recurso propagandístico del Gobierno
Mientras los delitos más atroces crecen, el Gobierno de Sánchez se escuda en los descensos porcentuales de los robos comunes:
- Robos con fuerza en domicilios y comercios: -23%.
- Sustracción de vehículos: -22%.
- Hurtos: -9%.
Esos son los datos que Moncloa airea para afirmar que «los delitos bajan», ocultando deliberadamente que los delitos más peligrosos están fuera de control.
El perfil del delincuente: datos que el Gobierno no quiere destacar
Según los últimos datos disponibles (2023), la mayor parte de los delitos graves fueron cometidos por varones y un porcentaje relevante por extranjeros, pese a representar apenas un 12-14% de la población:
- Agresiones sexuales con penetración: 88% hombres; 19% extranjeros.
- Delitos de lesiones y riñas: 76% hombres; 19% extranjeros.
- Detenciones totales por delitos sexuales: 86% hombres; 20% extranjeros.
Estas cifras contradicen el discurso buenista del Gobierno y sus aliados, que pretenden minimizar la incidencia de ciertos perfiles delictivos por motivos ideológicos.
Violencia creciente en barrios y municipios
La tensión social está a flor de piel. Casos como los de Torre Pacheco, Sabadell o Torrevieja reflejan una escalada de violencia innegable. El discurso oficial sobre una España «segura» no se corresponde con lo que viven miles de ciudadanos que temen por su integridad física.
El silencio del Ministerio del Interior
El Gobierno no ha publicado los datos de detenciones por nacionalidad en 2024, como sí hacía en años anteriores. Una decisión que para muchos revela una intención política de ocultación. Transparencia cero cuando los datos no favorecen el relato de Moncloa.
Conclusión: ¿Seguridad o propaganda?
Mientras Pedro Sánchez presume de una caída general del delito, la realidad es que los españoles viven cada vez con más miedo. Las cifras de delitos violentos hablan por sí solas: la seguridad ciudadana se degrada mientras el Gobierno omite, maquilla o ignora los indicadores más alarmantes.
¿Estamos ante una mejora estadística o ante una peligrosa permisividad con el crimen violento?



