Un centro clave del Cantábrico, entre la investigación y la política
El Centro Oceanográfico de Gijón ha celebrado su 25 aniversario en un acto institucional del Instituto Español de Oceanografía, consolidándose como referente en el estudio de los ecosistemas marinos del Cantábrico. Su director e investigador, Rafael González-Quirós, calificó la trayectoria de ‘muy positiva’ y la atribuyó, en gran medida, al apoyo del ministerio y de instituciones locales, regionales y del Gobierno autonómico.

El centro subrayó la relevancia de sus investigaciones sobre el impacto del cambio climático en los océanos y en la llamada bomba biológica: el papel del plancton como mecanismo de retirada de carbono hacia los fondos oceánicos.
El Pacto Europeo de los Océanos y la ‘incertidumbre’ que viene
González-Quirós apuntó que uno de los próximos retos estará marcado por el marco que impulsa Europa con el Pacto Europeo de los Océanos, además de la evolución del cambio climático, que, según advirtió, ‘va a suponer cambios y una mayor incertidumbre’. El debate aquí no es menor: la investigación científica se vuelve estratégica justo cuando Bruselas intenta fijar agenda y prioridades. La pregunta es si España llegará con músculo científico real o solo con discursos y fotos institucionales.
Naval Azul: oportunidades… y la letra pequeña
Sobre Naval Azul, el director remarcó que la instalación de un parque tecnológico con empresas vinculadas a la economía marina puede abrir ‘oportunidades de colaboración’. Y dejó una frase que retrata la situación: el centro ‘se empieza a quedar un poco pequeño’ y quizá necesite instalaciones complementarias en el parque. Hoy, la plantilla es de 50 personas. Traducido: se habla de expansión, pero la capacidad real depende de recursos, planificación y resultados, no de anuncios.
Respaldo institucional: CSIC, Principado y Gobierno
La directora del Instituto Español de Oceanografía, Rosa Figueroa, defendió la ‘apuesta importante’ por el centro de Gijón, destacando su crecimiento, resiliencia e implicación con la sociedad. En el acto también intervino el vicepresidente de Organización y Relaciones Institucionales del CSIC, Carlos Closa, quien enfatizó el ‘enorme compromiso’ del CSIC con el Principado y la ‘colaboración institucional’ con el Gobierno regional.
Closa celebró, además, el compromiso del Gobierno nacional con inversiones en ciencia y tecnología que estarían ‘transformando’ el país. Pero el contraste es evidente: mientras se repiten los mensajes de inversión, el propio centro admite limitaciones de espacio. La ciencia seria necesita continuidad, gestión eficiente y menos propaganda. Porque sin infraestructura y objetivos medibles, el ‘compromiso’ se queda en titular.



