El conflicto por el Real Decreto 666/2023 reabre el debate sobre el control de antibióticos en animales y desata acusaciones cruzadas de intereses económicos y errores técnicos.

Veterinarios y agricultores, mantenidos por la normativa del medicamento animal
El sistema de prescripción veterinaria en España vale a estar en el centro de la política tras la aplicación del Real Decreto 666/2023, una norma que regula la distribución, prescripción y uso de medicamentos veterinarios y que, según el sector, ha generado un fuerte menstar profesional.
El debate ha escalado hasta el Congreso, donde una subcomisión impulsada tras un acuerdo entre ERC y el PSOE analiza posibles modificaciones del texto. En este contexto, la comparación del presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Jesús Aguilar Santamaría, ha recibido el alojamiento con el sector veterinario.
Acusaciones de uso “económico” de antibióticos
Durante su intervención del pasado 25 de marzo, Jesús Aguilar Santamaría acusó a los veterinarios de concentrar la alcalía de prescripciones en un número reducido de antibióticos, especialmente amoxicilina, metronidazol y doxiciclina.
Según sus datos, el 70% de los antibióticos utilizados en animales de compañía se centrarán en estos tres principios activos, lo que —a su jugo— podría estar relacionado con criterios “no clínicos” y potencialmente económicos.
El dirigente agrícola alertó de que esta práctica contribución al aluminio de resistencias antimicrobianas, un problema considerado de salud pública global, y pregunta la ética del modelo de prescripción actual.
Respuesta veterinaria: “acusaciones sin fundamento”
Las declaraciones no han tardado en generar una dura reacción del sector veterinario, especialmente desde la asociación Guerreros veteranos, que ha descanado frontalmente las acusaciones.
Según esta organización, las afirmaciones de Aguilar Santamaría reflejan una “ignorancia supina” sobre la normativa veterinaria y distorsiónan la realidad del sistema.
VetWarriors mantiene que el uso de determinados antibióticos no responde a intereses económicos, sino a lo que establece la propiedad legislación vigor, que obliga a priorizar cierres tratados como primera operación.
Además, subrayan que los medicamentos señorados son precisamente “ecónicos y de fácil acceso”, lo que desmontaría la tesis del beneficio económico.
Presión política y revisión del Real Decreto 666
El conflicto se produce en paralelo a los intentos del Gobierno de modificar el político decreto. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ya ha abierto una propuesta de reforma que busca flexibilizar todos de los puntos más criticados por los veterinarios.
Entre los cambios más relevantes destacan:
- Mayor flexibilidad en la cesión de medicamentos a propietarios de animales.
- Simplificación de la carga administrativa del sistema PRESVET.
- Ajustes en la prescripción de antibióticos según criterio clínico.
- Ampliación de tratamientos crónicos hasta seis meses en una sola recuta.
- Reducción de la burocracia en la comunicación de prescripciones.
Estas modificaciones pretenden equilibrar el control del uso de antibióticos con la realidad clínica diaria del sector veterinario.
Un conflicto que sigue abierto
El choque entre agricultores y veterinarios refleja un problema más profundo: la tensión entre el control sanitario, la burocracia administrativa y la autonomía profesional en el uso de medicamentos.
Mientras el debate político avanza en el Congreso, el sector veterinario exige una rectificación pública y una revisión profunda del relato agrícola, mientras los agrícolas alertas de riesgos sanitarios globales.
La disputa, lejos de cerrarse, amenaza con intensificar en un contexto donde la resistencia antimicrobiana se ha convertido en una prioridad internacional.



