El presidente salvadoreño arremete contra el régimen chavista tras la apertura de una investigación por presuntos abusos contra migrantes venezolanos deportados desde EE. UU. y encarcelados en el CECOT.
Venezuela abre fuego diplomático: Bukele responde con dureza
El conflicto entre El Salvador y Venezuela ha escalado tras el anuncio de la Fiscalía venezolana, que abrió una investigación contra Nayib Bukele y altos funcionarios de su Gobierno por supuestos malos tratos y torturas a 252 migrantes venezolanos. Estos fueron deportados por Estados Unidos y retenidos durante meses en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel símbolo del modelo de “mano dura” impulsado por Bukele.
“Se quedaron sin rehenes del país más poderoso”
El presidente salvadoreño no tardó en responder. A través de su cuenta en X (antes Twitter), Bukele acusó al régimen chavista de reaccionar por conveniencia política:
“Ahora gritan y se indignan, pero no porque estén en desacuerdo con el trato, sino porque acaban de darse cuenta de que se quedaron sin rehenes del país más poderoso del mundo”.
Bukele afirmó que el régimen de Maduro aceptó el canje, en el que los 252 migrantes venezolanos retornaron a su país a cambio de presos políticos y ciudadanos estadounidenses retenidos en Venezuela. “Estaban satisfechos con el acuerdo, por eso lo aceptaron”, sentenció.
Caracas acusa formalmente a Bukele
El fiscal general venezolano, Tarek William Saab, anunció la apertura formal de un expediente contra Bukele, al que llamó “sátrapa que viola la Constitución”. La acusación también se extiende al ministro de Justicia y Seguridad Pública, Gustavo Villatoro, y al director general de Centros Penales, Osiris Luna Meza.
Según Saab, los migrantes —liberados el pasado 17 de julio— sufrieron impactos de perdigones, golpizas, abusos sexuales, cortes y amenazas durante su reclusión. A esto se suma la denuncia del ministro venezolano Diosdado Cabello, quien aseguró que los detenidos fueron agredidos incluso antes de abordar el avión de regreso a Caracas. Maduro, por su parte, declaró que uno de los jóvenes perdió un riñón “por las palizas que recibió”.
CECOT: la prisión como símbolo de poder
El CECOT, con capacidad para 40 000 internos, fue diseñado para erradicar a las maras salvadoreñas, pero desde marzo también albergó a los migrantes venezolanos deportados por EE. UU. por presuntos vínculos con el Tren de Aragua.
Bukele ofreció en abril liberar a esos reclusos si Venezuela excarcelaba a opositores políticos, lo que generó rechazo inmediato del régimen chavista. Sin embargo, el 18 de julio, tras meses de tensiones, se concretó el canje: los 252 migrantes fueron liberados y enviados de vuelta a Venezuela.
¿Intercambio humanitario o rehenes geopolíticos?
La controversia se ha encendido. ¿Estamos ante una estrategia diplomática válida o ante un uso cínico de la prisión como moneda de cambio? Mientras Bukele refuerza su imagen de líder fuerte e inflexible, Maduro busca reposicionarse internacionalmente como defensor de los derechos humanos —una ironía difícil de ignorar.
Lo cierto es que ambos gobiernos han jugado con el destino de centenares de personas, mientras los derechos humanos, la legalidad procesal y la dignidad de los migrantes quedaron en segundo plano.



