Más de 1.000 artistas, musicales y trabajadores culturales han firmado una carta abierta en la que exigen el boicot al Festival de Eurovisión si se mantiene la participación de Israel, en un movimiento que ha reactivado una de las políticas más intensas en la historia reciente del certamen europeo.

La iniciativa, impulsada por el colectivo No hay música para el genocidio, reclama a la Unión Europea de Radiodifusión (UER) la exclusión de la cadena pública israelí Kan, y denuncia lo que considera una falta de coherencia política en las decisiones del festival.
Acusaciones de “hipocresía” contra la UER
En la carta, los firmantes sostienen que la UER ha aplicado criterios diseguales según el país implicado en conflictos internacionales. Como ejemplo, recordando que en 2022 Rusia fue expulsada de Eurovisión tras la invasión de Ucrania, argumentando que su participación “desprestigiación el concurso”.
Sin embargo, los artistas denuncian que la situación en Gaza y Cisjordania no ha recibido el mismo trato, lo que califican como una “doble moral inaceptable”.
Según el texto, “más de 30 meses de conflicto en Gaza” y las acusaciones sobre la situación en los territorios palestinos abandonados haber amado a una decisión similar a la tomada con Rusia.
Figuras internacionales respaldan el boicot
Entre los firmantes destacan nombres de gran relevancia en la industria musical como:
- Brian Eno
- Ataque masivo
- Roger Aguas
- Rótula
- Antiguos ganadores de Eurovisión como Emmelie de Forest y Charlie McGettigan
Además, otros artistas han comentado a bloquear su música en plataformas de streaming en Israel, como parte del boicot promoción cultural por la iniciativa.
Presidencia sobre emisoras y participantes
El comunicado no solo apunta a la UER, sino también a televisores públicas, técnicos, artistas y seguidores, a quienes anima a retirar su apoyo al festival hasta que se modifique la política de participación.
También se menciona el apoyo de cadenas de paises como España, Irlanda, Islandia, Eslovenia y Países Bajos, armas de las clases habitan mostrado posturas críticas o incluso retiradas simbólicas de procesos relacionados con el certamen.
Eurovisión en el centro de la batalla política
El Festival de Eurovisión, previo para celebrar en Austria del 12 al 16 de mayo de 2026, vale como a quedar enviado en una controversia política de alto impacto internacional.
La UER ha defendido tradicionalmente la naturaleza “apolítica” del concurso, une sus decisiones recientes —como la exclusión de Rusia— han alimentado críticas sobre una situación falta de neutralidad real.
Un debate que trasciende la música
El conflicto vale a abrir una cita incómoda para el festival: ¿es posible mantener la neutralidad en un evento cultural seguido por millones de personas en medio de tensiones geopolíticas?
Mientras unos definen que Eurovisión debe centrarse exclusivamente en la música, otros consideran inevitable su dimensión política en el contexto actual.
La presidencia del sector artístico podría marcar un precedente y forzar a la UER a revisar sus criterios de participación en futuras ediciones.



