Trabajar desde casa como autónomo no solo implica adaptar un espacio personal para convertirlo en oficina, sino también entender que esa elección tiene consecuencias fiscales. Y, si se hace correctamente, permite reducir el IRPF deduciendo ciertos gastos domésticos que se consideran afectos a la actividad profesional.

¿Qué exige Hacienda para permitir deducciones?
La clave es identificar cuántos metros cuadrados del hogar se destinan de manera habitual y exclusiva al trabajo. Esta superficie debe comunicarse oficialmente a la Agencia Tributaria, pues será la base de cálculo para el resto de deducciones.
El espacio afecto debe reflejarse en el censo de actividades, y toda deducción dependerá del porcentaje de metros cuadrados respecto a la vivienda total. Si esta información no se comunica, Hacienda podrá rechazar de plano cualquier gasto asociado.
Qué gastos se pueden desgravar
1. Alquiler o propiedad de la vivienda
- Si vives de alquiler, puedes deducir la parte proporcional del gasto según los metros declarados como despacho.
- En viviendas en propiedad, puedes deducir parcialmente el IBI, la comunidad, el seguro del hogar, la amortización del inmueble o la tasa de basuras.
2. Suministros: luz, agua, gas, teléfono, internet
La normativa establece un límite específico para estos casos: solo puede aplicarse un 30 % sobre la proporción de metros afectos al negocio. Por ejemplo, si dedicas un 20 % de tu casa al trabajo, solo podrías deducir el 6 % del gasto total en suministros.
3. Tecnología y equipamiento
Gastos como ordenadores, impresoras, pantallas, sillas ergonómicas o mobiliario profesional son deducibles siempre que estén destinados exclusivamente al trabajo. Si el uso es mixto (por ejemplo, una tablet familiar), Hacienda puede impugnar la deducción.
Para bienes duraderos (más de un año útil), la deducción debe hacerse mediante amortización en varios ejercicios.
4. Comidas fuera del hogar
Los autónomos también pueden deducirse gastos por comidas fuera de casa cuando estos tengan un motivo laboral —como reuniones o desplazamientos—. Eso sí, se exige justificante de pago electrónico, factura a nombre del autónomo y una anotación sobre la finalidad profesional.
Los límites diarios son:
- 26,67 euros dentro de España
- 48,08 euros en el extranjero
5. Seguro médico
El seguro sanitario del autónomo puede deducirse, incluyendo también el de su cónyuge e hijos menores de 25 años que convivan en el domicilio, hasta un límite de 500 euros por persona.
6. Reformas e inversiones en eficiencia energética
Se pueden deducir reformas directamente relacionadas con el espacio de trabajo, como cerrar una habitación o mejorar su aislamiento. No ocurre lo mismo con obras generales del hogar ni con mejoras por eficiencia energética, que no aplican a zonas afectas a la actividad.
7. Vehículo profesional
Este es uno de los puntos más conflictivos. Hacienda solo admite deducción del coche en casos excepcionales, como repartidores, taxistas o quienes realizan desplazamientos constantes y demostrables. En el caso de teletrabajadores, su afectación suele ser rechazada.
Consejos para evitar sanciones
- Comunica los metros afectos desde el primer día.
- Conserva todas las facturas y justificaciones de cada gasto.
- No apliques porcentajes arbitrarios: basa tus deducciones en cálculos reales.
- Usa una línea telefónica independiente si compartes servicios en casa.
- Revisa cada año los criterios vigentes: la normativa puede cambiar.
Los autónomos que teletrabajan pueden lograr importantes ahorros fiscales si aplican correctamente estas deducciones. Pero no basta con saber qué se puede desgravar: hay que cumplir con precisión los requisitos, estar preparado para justificar cada gasto y actuar con transparencia.
¿Eres autónomo y trabajas desde casa? Estás a tiempo de revisar tus declaraciones y empezar a pagar menos sin salirte de la ley.



