El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha elevado el tono en el debate internacional sobre la guerra en Gaza al exigir a la Unión Europea (UE) una respuesta «contundente y real» frente a la crisis humanitaria provocada por la ofensiva israelí contra el enclave palestino.
Antes de la reunión informal de ministros de Exteriores celebrada en Copenhague, Albares advirtió que «no hacer nada no ha resuelto nada» y que ha llegado el momento de pasar de las declaraciones simbólicas a las acciones concretas.

Un plan español con medidas de choque
España ha presentado a sus socios europeos un plan que contempla:
- Embargo de armas a Israel, para cortar el suministro militar en plena escalada de bombardeos.
- Ampliación de la lista de sancionados por crímenes de guerra y represión.
- Fin del bloqueo humanitario en Gaza, que impide el acceso de alimentos, agua y medicinas.
Estas propuestas han generado fricciones dentro de la UE. Mientras algunos países del bloque respaldan una línea más dura, otros advierten de que un embargo armamentístico podría poner en riesgo la seguridad europea y tensar aún más las relaciones con Estados Unidos, principal aliado de Israel.
Comparación con la guerra en Ucrania
Albares fue especialmente claro al denunciar la doble vara de medir en la política exterior europea. Comparó la situación de Gaza con la guerra en Ucrania, subrayando que la UE no puede condenar con dureza a Rusia y, al mismo tiempo, tolerar violaciones de derechos humanos cometidas por Israel.
«No puede haber dobles estándares en la defensa de los derechos humanos. La exigencia debe ser la misma: tanto para Rusia como para Israel», afirmó el ministro español.
Contexto internacional y tensión diplomática
El llamado de Albares llega después de que la ONU declarara la hambruna en Gaza, donde más del 90% de la población ha sido desplazada y el número de muertos supera los 63 000 civiles tras meses de bombardeos.
La presión internacional se intensifica, mientras Washington mantiene su apoyo incondicional a Israel y varios gobiernos europeos se muestran divididos entre sus compromisos con la OTAN, su dependencia estratégica de EE.UU. y las crecientes demandas de la opinión pública a favor de Palestina.
El papel de España en la crisis
España, que en 2024 reconoció oficialmente al Estado de Palestina junto a Irlanda y Noruega, busca ahora liderar un frente dentro de la UE que presione para un alto el fuego inmediato y el acceso humanitario sin restricciones.
Sin embargo, la posición española enfrenta resistencias internas en Bruselas, donde países como Alemania o Países Bajos se inclinan por mantener un apoyo militar y diplomático a Israel.
La propuesta de Albares, más allá de la coyuntura, revela una batalla diplomática clave: ¿será capaz la Unión Europea de actuar con la misma firmeza frente a Israel que frente a Rusia?



