El aceite de oliva español ha logrado un repunte histórico en el mercado estadounidense, con un crecimiento de entre el 25% y el 30% en volumen en lo que va de 2025, según datos de la Asociación Española de Exportadores de Aceite de Oliva (Asoliva). El aumento se produce en un contexto marcado por la caída de precios y la incertidumbre ante los nuevos aranceles de Donald Trump, que mantiene la presión sobre uno de los mercados más estratégicos e irreemplazables para España.

Más volumen, menos valor económico
El director adjunto de Asoliva, Rafael Pico Acevedo, explicó que este repunte está vinculado a una campaña de producción más amplia tras años de sequía y al adelanto de operaciones ante el miedo a las tasas de Washington.
Sin embargo, el crecimiento en volumen no se traduce en un mayor valor económico:
- Entre enero y junio de 2024 se exportaron 714 millones de euros.
- En el mismo periodo de 2025, la cifra cayó a 554 millones, debido a la fuerte bajada de precios, ya que el aceite de oliva cuesta actualmente menos de la mitad que el año pasado.
EEUU: un mercado estratégico e irremplazable
Estados Unidos consume unas 430 000 toneladas de aceite de oliva al año, pero apenas produce 10 000, lo que lo convierte en un país dependiente de las importaciones en un 98%.
España es el gran proveedor mundial:
- Exporta de forma directa 180 000 toneladas.
- A través de terceros países (principalmente Italia), otras 130 000 toneladas.
- En total, el 70% del aceite de oliva que consumen los estadounidenses es de origen español.
Además, se observa un cambio estratégico: cada vez más exportaciones llegan ya envasadas desde España, lo que refuerza la presencia de marca y aporta valor añadido al producto nacional.
Aranceles de Trump y competencia internacional
El sector teme la política arancelaria de Trump, que mantiene un 15% sobre el aceite español, aunque el impacto hasta ahora ha sido limitado.
- En abril, con un arancel inicial del 10%, la exportación siguió subiendo un 30%.
- Competidores como Túnez quedaron prácticamente expulsados del mercado con un arancel del 25%.
- Turquía, segundo productor mundial, comparte el mismo arancel que España, lo que evita un desequilibrio competitivo.
- Otros productores como Marruecos, Australia, Chile o Argentina pagan un 10%, 5 puntos menos que España.
Pese a la competencia de aceites alternativos como el de soja, palma o aguacate, Pico Acevedo confía en la fidelidad del consumidor estadounidense, que valora el aceite de oliva por sus propiedades saludables y cuenta con un poder adquisitivo suficiente para mantener su consumo.
Una batalla política y comercial abierta
El caso del aceite de oliva refleja la vulnerabilidad de España ante la política comercial de Trump y la falta de una estrategia europea unificada para defender a sus productores frente a Washington.
Los agricultores españoles critican a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acusándola de “rendirse frente a Trump” al no lograr una negociación más favorable para el sector.
Con el aceite como símbolo del campo español y con el mercado norteamericano en juego, el futuro dependerá de cómo evolucionen los aranceles y de la capacidad del Gobierno para defender los intereses agrícolas en Bruselas y Washington.



