Tras dos meses en prisión preventiva, el exministro socialista José Luis Ábalos se ha convertido en el reo más popular y carismático del penal de Soto del Real. Mientras espera su doble juicio por corrupción y adjudicaciones irregulares, el exdirigente del PSOE fuma, lee prensa y hace amigos en la cárcel, ganándose un peculiar estatus entre internos y funcionarios.

Del Congreso a la celda: Ábalos conquista Soto del Real mientras espera juicio por corrupción en la trama Koldo
Carismático, sociable… y fumador empedernido
Según fuentes penitenciarias citadas por Libertad Digital, el exministro ha caído simpático entre los reclusos, donde ya ha formado un círculo de amistades considerable. Descrito como un interno tranquilo y educado, su actitud sosegada y su afición a la lectura lo diferencian dentro del entorno carcelario.
Eso sí, no ha tardado en generar fricciones: su exasesor Koldo García solicitó la separación de celda porque Ábalos fumaba constantemente, lo que generaba molestias. Aunque ahora ocupan celdas individuales contiguas, su relación sigue siendo “fluida”.
Una vida de celda marcada por la prensa, el tabaco y la televisión nocturna
Lejos de buscar protagonismo, Ábalos dedica sus días a leer la prensa nacional y revisar documentos de su causa judicial. Pasa muchas horas encerrado, fuma con frecuencia y consume televisión a horas intempestivas, según relatan funcionarios.
Todo esto mientras su defensa se prepara para el juicio por una de las tramas de corrupción más graves del PSOE en la última década: la adjudicación a dedo de contratos públicos durante la pandemia, incluyendo el escándalo de las mascarillas con Soluciones de Gestión.
La caída de un peso pesado socialista… que cae bien en prisión
Recordemos que Ábalos fue encarcelado a finales de noviembre de 2025, junto a su mano derecha Koldo García, después de que la Fiscalía Anticorrupción solicitara penas de hasta 24 años de prisión. El magistrado del Supremo Leopoldo Puente decretó su ingreso en prisión por “riesgo extremo de fuga”.
Poco después, Ábalos renunció a su acta de diputado, lo que le permitió acceder a su pensión de jubilación. Pero esa decisión también supuso la pérdida de su aforamiento, por lo que una parte de su proceso judicial pasará ahora a la Audiencia Nacional, con una instrucción que podría alargarse durante años.
Juicio inminente por la compra de mascarillas
Aunque la macrocausa del caso Koldo se dilatará, sí hay un juicio próximo: el que afecta directamente a las adjudicaciones de mascarillas a dedo durante la pandemia. Esa causa, al haber superado ya la fase de instrucción, se juzgará directamente en el Tribunal Supremo.
Ábalos será juzgado por prevaricación, malversación y tráfico de influencias, en un caso que ha salpicado directamente al PSOE y que sigue generando inquietud en Moncloa, justo cuando Pedro Sánchez pretende dar carpetazo a los escándalos de su entorno.
El PSOE intenta olvidar, pero Ábalos sigue en el foco
Aunque ha sido “desconectado” políticamente, la figura de Ábalos sigue siendo un problema para el Gobierno. Su papel en la trama Koldo, sus silencios y el hecho de que fuese uno de los hombres más cercanos a Sánchez, lo convierten en una bomba de relojería judicial y mediática.
¿Será Ábalos un nuevo caso Filesa o Gürtel en versión sanchista? ¿O estamos ante una cabeza de turco para salvar a los de arriba?
Mientras tanto, la cárcel de Soto del Real se convierte en el nuevo escenario político donde el exministro reconstruye su poder entre rejas, con carisma, colilla y periódico en mano.



