Una decena de inmuebles sin actividad en Tetuán, Cartuja, Nervión, Dos Hermanas y el Aljarafe acumulan años de abandono mientras crece su atractivo para proyectos hoteleros y residenciales.

Sevilla acumula 39.382 metros cuadrados de oficinas completamente vacías distribuidas en una decena de edificios localizados tanto en la capital como en su área metropolitana. Tras años sin uso y ante la baja rentabilidad del mercado de oficinas en la ciudad, muchos de estos inmuebles podrían reconvertirse en hoteles, apartamentos turísticos o incluso viviendas, siguiendo la senda marcada por proyectos recientes como la reconversión de la Torre Mapfre.
Los edificios, todos superiores a los 1.000 m², llevan años cerrados. Destaca el inmueble del número 29 de la Ronda del Tamarguillo, con 13.921 m², probablemente el mayor caso de desuso en el municipio; o el edificio de la esquina Tetuán–Rosario, en pleno centro, con 1.667 m².
La baja rentabilidad de las oficinas impulsa la reconversión al uso hotelero
El CEO de Inerzia, Íñigo Galán, explica que la ecuación económica es clara:
- La renta media de oficinas en Sevilla: 8,8 €/m² al mes.
- La renta media de vivienda: 12 €/m².
- La rentabilidad hotelera, muy superior en zonas prime como Avenida de la Constitución, Plaza Nueva o Tetuán.
“El mercado sí puede pagar rentas altas, pero construir oficinas modernas es más caro que levantar un edificio residencial. Y el residencial paga más”, sostiene Galán.
La consecuencia es que muchos propietarios estudian cambiar el uso de los inmuebles, aunque las gestiones urbanísticas son complejas y requieren autorizaciones administrativas.
Un mercado atomizado y sin grandes proyectos a corto plazo
Uno de los grandes problemas del sector es su fragmentación: existe un exceso de multipropiedad, con pequeños propietarios dispersos en múltiples módulos, lo que dificulta la gestión eficiente de la oferta.
- El Centro apenas dispone de 60.000 m² de oficinas.
- Cartuja, por el contrario, supera los 200.000 m².
A este desequilibrio se suma la escasez de nuevos proyectos. Para 2025 solo hay una promoción prevista: el edificio Vera Sevilla, con más de 9.000 m² y un nuevo récord en precios de alquiler, que superarán los 25 €/m² mensuales. Su viabilidad, no obstante, depende también de un hotel de cinco estrellas integrado en el complejo.
La ocupación media en Sevilla asciende al 84%, lo que empuja a las empresas a buscar oficinas en la periferia: Sevilla Este, Aljarafe y la zona sur ganan protagonismo por falta de alternativas en zonas prime.
Edificios cerrados durante años: del Tamarguillo a la Cartuja
Los motivos de su desuso varían. En algunos casos, los edificios se encuentran en venta; en otros, pendientes de cambios de uso o bloqueados por condiciones urbanísticas.
Casos destacados
- Ronda del Tamarguillo, 29 (13.921 m²)
Recientemente vendido. Se sospecha una futura conversión hotelera, aún sin confirmación oficial. - Calle Marie Curie (Cartuja)
Antiguo edificio del Cepes, cerrado sin planes de rehabilitación. - Calle Albert Einstein 6 (Cartuja)
Antiguo Pabellón de Chile, igualmente cerrado. - Edificio en Tetuán–Rosario (1.667 m²)
Ubicación estratégica, actualmente paralizado.
El Aljarafe: varios edificios abandonados y precios atractivos para inversión
El Aljarafe concentra algunos de los inmuebles más problemáticos:
- Calle Juventud 13, Mairena del Aljarafe (1.600 m²)
- Edificio Edimar, Bormujos (3.320 m²)
- Complejo Eurocei, Sevilla–Coria (2.800 m²) —en venta por 3 millones; obligado a mantener uso industrial.
- Calle Formación 10, Gelves (1.327 m²)
Muchos pertenecen a entidades financieras o fondos que esperan revalorización o un cambio de normativa para permitir otros usos más rentables.
Dos Hermanas: dos grandes edificios sin actividad
En este municipio permanecen vacíos:
- Calle Terracota 2 (2.422 m²)
- Calle Gabriel Miró 1 (8.670 m²)
Ninguno presenta obras orientadas a mantener el uso de oficina.
**¿Hacia dónde va el mercado? **
La tendencia es clara: la oficina tradicional pierde atractivo en Sevilla, empujada por la falta de suelo, la demanda hotelera, el encarecimiento del alquiler residencial y la dificultad de rentabilizar edificios obsoletos.
Todo apunta a un futuro donde muchos de estos inmuebles se convertirán en:
- Hoteles,
- apartamentos turísticos,
- o vivienda,
especialmente en ubicaciones céntricas y de mayor valor comercial.
Mientras tanto, empresas y profesionales se desplazan a la periferia, donde la disponibilidad y los precios resultan más competitivos.



